sábado, 20 de febrero de 2016

Mis primeros y vivarachos 45 años. ¿Loco? quizás si, pero feliz.

He llegado a mis primeros y vivarachos cuarenta y cinco años de edad, parece que fue ayer que apenas tenía cuarenta y cuatro. El tiempo pasa volando muy rápido.

¿Cómo pasé mi cumpleaños?
He recibido saludos desde varias partes del mundo, tanto en inglés, español, chino, japonés, francés, portugués y otros idiomas. Es una bendición el haber conocido a tantas personas de tantas nacionalidades e idiomas diferentes.

En la mañana me puse a orar dándole gracias a Dios por haber llegado a esta edad, por todas las bendiciones recibidas y lo que me ha permitido aprender en la vida. Espero poder compartir con otros lo que he aprendido.

Dando un vistazo al camino recorrido hasta ahora, es interesante el conjunto de experiencias vividas. Veo a un niño que jugaba con los zapatos de su padre pretendido que eran casas para sus soldados de juguete. Veo a ese niño jugando con su perro, corriendo y tirándose al suelo divirtiéndose. Veo al niño pasar la experiencia de vivir un terremoto, con los ojos asustado viendo como todos los adultos gritan y corren. No llega a comprender lo que pasa, está confundido y un poco asustado, no sabe que esa experiencia le dará ayudará a no asustarse de los temblores cuando sea mayor y viva en Taiwán, un país donde tiembla tanto como en Guatemala.

Veo a ese niño perdiendo a su padre a la edad de 10 años, la vida le ha cambiado totalmente. No entiende por qué se fue, no sabe si es justo o no, pero esa experiencia le está marcando el carácter y aún no lo sabe, pero cuando alguno de sus amigos pase por lo mismo, le podrá decir con toda confianza “entiendo lo que sientes”, “puedes seguir adelante con tu vida”, “levántate y sigue adelante”, porque eso es precisamente lo que ha hecho.

Veo a un adolescente enfrentarse a profesores discutiendo sobre el derecho a protestar por lo que cree justo y también cuando no lo considera así. Lo veo diciéndole a una maestra que enseñe más rápido porque no quiere perder el tiempo repitiendo lo mismo. Lo veo haciéndole bromas a sus compañeros de clase.

Veo a ese chico que sabiendo que la mayoría no lleva hojas blancas en su mochila, lleva siempre bastantes y cuando los maestros dicen que hay examen corto, vende las hojas a 5 centavos cuando en las librerías las vendían a 3 por 5. Desde niño ya hacia negocios.

Lo veo en el bachillerato cuando considera que las notas son solo un número que no refleja para nada si eres inteligente, sino que solo dice si el día del examen recuerdas lo escrito en el libro o lo dicho por el profesor, sin importar si sabes para que sirve o como utilizarlo en la vida real. Así que prefiere comprender las cosas y no memorizarlas, algo que le cuesta perder dos materias para luego recuperarlas con excelentes notas sin prácticamente estudiar para el examen.

Lo veo fracasar en el amor, pero siempre sabiendo que la persona ideal llegará un día y que lo está esperando en algún lugar. Después de muchos años ahora ya la ha encontrado y comprende que todo lo anterior fue solo preparación para valorar y amar más a la que hoy es su esposa.

Veo a un joven trabajador que sigue sus sueños y aunque muchos lo llaman loco desde hace varios años, por atreverse a pensar diferente y expresar sus ideas, sigue adelante sabiendo que las metas a largo plazo son las mejores y la satisfacción de cada paso dado hacia dicha meta es mejor que las metas a corto plazo que se trazan varios de sus amigos.

Veo a un hombre enseñando en la iglesia por más de veinte años, con un estilo diferente a los demás, diciéndole a sus alumnos que antes de creer en todo lo que digan los lideres, deben investigar por sí mismos para no dejarse engañar, no ser obedientes ciegamente a lo que digan las personas puestas en autoridad, porque al fin y al cabo son solo humanos y como tales también se equivocan y muchas veces.

Lo veo enseñando que antes de criticar a otras religiones o creencias políticas, lo más importante es el respeto mutuo, no sirve de nada entrar en discusiones que nadie ganará, eso es pérdida de tiempo. Deben respetar y escuchar, entender porque otros tienen un punto de vista diferente. Respetar, aunque no se crea o se piense lo mismo.

Lo veo calladamente estudiando chino, siendo tildado de loco porque en Guatemala no hay donde pueda ser útil, que mejor debería estudiar inglés que es más útil. Pero sabe lo que quiere y se ríe dentro de sí pensando que ellos no saben la meta que tiene en mente. Quiere viajar un día a Taiwán a estudiar una maestría, pero de esto también le llaman loco, ya no es un niño, tiene más de treinta y cinco año y aún no se ha graduado de la universidad ni habla inglés. No importa, él sigue con su sueño.

Lo veo estudiando para su examen de graduación, se reúne con dos amigos y su estilo de estudio es, porque no podría ser de otra manera, diferente a los demás. En lugar de encerrarse a devorar los libros, aislándose del mundo exterior, lo que hacen es reunirse desde las ocho de la mañana, estudiar dos horas, salir a tomar café y regresar a estudiar otras dos horas para luego salir a almorzar a un centro comercial, por la tarde la misma historia. Entre bromas, cafés y restaurantes, estudian por tres semanas. Llegado el día, los tres pasan el examen exitosamente.

Lo veo escribir la tesis de licenciatura al mismo tiempo que inicia sus estudios de inglés, finalmente. Estudia por un año entero antes de tomar el examen TOEFL, necesario para aplicar a una beca en Taiwán para estudiar maestría, no ha perdido ese sueño.

Le llaman loco por querer graduarse a los 38 años, le dicen que no hará nada con eso, que seguirá en lo mismo, pero el mismo mes que se gradúa, ese mismo mes aplica a la maestría. Ha tenido que llenar formularios, escribir aplicaciones, pagar por traducciones y llevar todo a certificar, todo lo ha hecho calladamente, escuchando como lo llaman loco.

Al fin se gradúa, es un ingeniero, pasó el examen de inglés, tiene todos sus documento listos y enviados y está esperando la respuesta, tiene 38 años.

Lo veo llorar de la alegría al recibir la noticia que fue aceptado, aunque no le dan el boleto de avión, eso no importa, después de todas las bendiciones recibidas, sabe que eso también se solucionará, en ningún momento ha dejado de confiar en Dios y darle gracias por cada paso dado en esta carrera.

Llega a Taiwán, con un inglés básico pero dispuesto a seguir luchando. Mejora su inglés al punto que al trabajar en grupo lo escogen para ser el expositor. Ahora el reto es aprender chino, lo poco que aprendió en su país le ha dado una base para seguir.

Lo veo conociendo a una bella mujer de la cual se enamora, le pide a Dios poder quedarse en Taiwán para seguir la relación y a cinco días de tener que dejar la isla, recibe la noticia que fue aceptado en una empresa. Dios ha dado su respuesta como siempre.

Dos años después lo veo casándose, todo lo vivido ha sido una preparación para lo que viene. Juntos inician un proyecto, abren clases de español para taiwaneses. Ya han pasado más de dos años y medio y la empresa sigue creciendo. Han tenido que luchar, esforzarse, sacrificar horas de sueño, pero cada día es una razón más para darle gracias a Dios.

Hoy ese niño, ese joven, ese hombre, ha llegado a 45 años. Hoy los alumnos le han traído pastel, le han cantado en español. El pastel tiene el número veinte y le dicen que puede que sea de 45 pero con corazón de 20. La verdad es que no tenían los números cuatro y cinco en la pastelería. Pero agradeció el comentario.

Ahora a seguir enfrentando nuevos retos, nuevas metas, a seguir disfrutando de este viaje llamado vida, a seguir compartiendo las experiencias, no importa lo que venga, siempre habrá más bendiciones esperando por nosotros si seguimos caminando confiando en Dios y dejando que sea Él quien nos guie.

¡Gracias Dios por estos primeros 45 años de vida!

viernes, 12 de febrero de 2016

¿De dónde eres? Pasando por multiples nacionalidades

Antes de empezar, debo aclarar que siempre me he sentido orgulloso de ser guatemalteco. No niego mi país de origen y no pienso hacerlo.

A muchas personas les ha pasado que cuando les preguntan de donde son, la mayoría de las veces quien pregunta no puede adivinar el país de origen del otro. A veces es por el acento o por la apariencia física.

Recién llegado a Taiwán, también me preguntaban mi país de origen. Como era de esperarse, la mayoría no tenía la más mínima idea de donde se encuentra Guatemala. Por lo que era común que me preguntaran si era de México, Colombia u otro país de Sur América. Dado que en Guatemala muchas personas tampoco saben dónde está Taiwán, lo veía como algo normal.

En una ocasión, atendiendo a unas charlas organizadas por la Oficina Comercial de México en Taiwán, estaba conversando con los otros asistentes y llegó a saludarnos el responsable de la oficina junto con su esposa. Hasta aquí todo normal, durante la conversación me preguntó por qué no me había registrado en la oficina a mi llegada a Taiwán, que era algo muy útil para poder estar en contacto y recibir información de las diferentes actividades que realizaban. Ante tal pregunta, le consulté si siendo no mexicano podía hacerlo, en ese momento abrió los ojos y me dijo “¿No eres mexicano?”, le respondí que no y su esposa me dice sorprendida “pero si pareces mexicano y hasta hablas como mexicano”.

El que personas que no te conocen te pregunten si eres mexicano, es comprensible. Que tus amigos te hagan bromas diciéndotelo, es comprensible. Pero que propios mexicanos te confundan con mexicano, es otro nivel. Y no era la primera vez que me pasaba. Hace años viaje a Cancún para unas vacaciones y también me confundieron con mexicano, creyeron que era del D.F., de modo que las entradas a lugares turísticos y boletos de tours, los pagaba como nacional y no como extranjero.

Al final Guatemala y México son países vecinos, la familia de mi padre viene de un pueblo que está a unos kilómetros de la frontera con México. El abuelo de mi madre era de origen mexicano, así que algo podría ser cierto en el parecido.

¿Pero qué pasa cuando te confunden con otras nacionalidades? Digamos, países más lejanos a las fronteras tu país. En otras vacaciones visitando la Isla de San Andrés, Colombia, me dijeron varias personas que parecía pastuso, originario de una región llamada Pasto, en Colombia. Por la forma de hablar y la apariencia física. Sacando provecho de la situación, también estuve pagando como nacional y no como extranjero en algunos lugares. Durante mi tercer año en Taiwán, viaje por cuestiones de trabajo a Medellín, Colombia, junto con el Director de Mercadeo, de la empresa. Cuando íbamos a los restaurantes, me preguntaban si yo era el guía del extranjero (él era de Israel) que estaba conmigo.

Pero vamos más lejos aún, en cierta ocasión viaje a Tailandia con dos amigos beliceños, estuvimos dos semanas viajando por el país, visitando algunos amigos. La familia de uno de nuestros amigos me dijo que no dijera nada al entrar a los parques y me mantuviera junto a ellos, ya que tenía parecido con ellos, no tendría que pagar como extranjero, dicho y hecho, pasé como tailandés en varios lugares, incluso me enseñaron a decir algunas palabras (de las cuales lastimosamente no recuerdo ninguna), como gracias, hola, adiós, para que no delatarme. Mientras mis dos amigos de viaje estuvieron pagando como extranjeros. Al final del viaje, nos causaba gracias que hubiese podidos pasar como local.

En otro viaje por Filipinas con otros dos amigos, en este caso panameños, las personas me hablaban directamente en el idioma local, tagalo, creyendo que yo era el guía de los dos extranjeros a mi lado, pero al ver mi cara de interrogación se daban cuenta que no era filipino y me hablaban en inglés. En algunos lugares también me cobraron como nacional. En uno de mis viajes pasando por Los Estados Unidos, en el aeropuerto se me acercó una señora y me empezó a preguntar algo en tagalo, a los dos minutos se dio cuenta que no entendía nada de lo que decía, se disculpó diciendo que creyó que yo era filipino.

Con mi esposa hemos visitado Malasia en dos ocasiones, dos diferentes ciudades. Y en ambas nos ha pasado que a pesar que ellos también hablan chino y mi esposa es taiwanesa, en algunos restaurantes me hablaban en malayo esperando que yo le explicara el menú a mi esposa, la extranjera. Misma experiencia en las tiendas de recuerdos.

Como cosa normal para los latinos que vivimos en Taiwán, muchas veces se nos pregunta si somos de India, esto debido a nuestro color de piel. Recién llego a Taiwán, fueron varias personas las que me lo preguntaron.

Recientemente, cuando hemos atendido a talleres, conferencias, cursos o simplemente al viajar, me han preguntado de que parte de Taiwán soy, si, así como lo leen, ahora hasta paso por taiwanés en algunos lugares. Pero no cualquier taiwanés, no. Me han confundido como un aborigen taiwanés. Dicen que parezco venir de la región sur este del país. Pero cuando empiezo a hablar es que se dan cuenta que soy extranjero, sin embargo, algunos ni con eso, es hasta que pregunto por el significado de lo que está escrito en el menú que caen en la cuenta que no soy taiwanés.

A mi esposa le divierten mis experiencias, sobre todo, el hecho que en algunos lugares ya me crean taiwanés. Creo que solo mis estudiantes no me confundirían nunca.

Pasar por diferentes nacionalidades ha sido divertido e interesante. ¿Alguna vez te han confundido con otra nacionalidad?


martes, 9 de febrero de 2016

¿Hablar un idioma es suficiente para enseñarlo?

Muchos son los extranjeros que llegan a Taiwán y buscan trabajo ya sea en una empresa o como maestros de idioma. Los últimos en su mayoría tratan de conseguir empleo como maestros de inglés debido a la demanda natural de este idioma a nivel internacional. Son pocos los que deciden enseñar sus idiomas maternos, ya sea por la poca oferta de trabajo en la enseñanza de dichos idiomas o porque no creen que la demanda sea mucha.

Muchas son las escuelas que buscan extranjeros para enseñar idiomas, sin embargo, también son muchas las que buscan que los maestros llenen cierto perfil y no me refiero a la capacidad o experiencia, se basan en la apariencia física del candidato. En segundo lugar, está el hecho de la nacionalidad, aunque esto ha quedado en segundo plano, por decirlo de cierta forma.

La pregunta sin embargo es, ¿basta con hablar el idioma para poder enseñarlo? Ya sea que se trate de nuestro idioma materno o que lo hablemos de forma fluida, la respuesta es simplemente NO.

En las universidades de todo el mundo podemos encontrar catedráticos que tienen un alto conocimiento o que tienen una amplia experiencia de trabajo, sin embargo, al momento de compartir el conocimiento acumulado, no lo pueden hacer. No es lo mismo saber algo que saber cómo enseñarlo y lo mismo pasa con los idiomas.

He notado que muchas personas que trabajan como maestros de idioma no tienen la más mínima idea de cómo enseñar, piensan que poder hablar el idioma es suficiente o que por ser extranjeros pueden obtener un puesto con buen salario, dejando de lado la calidad de la enseñanza. También conozco muchos maestros la que preparan su clase de forma profesional, con esmero enfatizando la calidad, que los alumnos aprendan, se diviertan y que disfruten de su clase.

¿Cómo puede alguien enseñar un idioma que apenas sabe escribir? Digo lo anterior porque es una vergüenza leer la forma que escriben, con faltas de ortografía dignas de un niño de preescolar, aunque algunas veces peor. Considero que un maestro de idioma debería tener el hábito de la lectura, para enriquecer su vocabulario, para mejorar incluso la redacción. Pero hoy en día son cada vez más las personas que no leen, su lectura se limita a los chistes que se escriben en Facebook.

He visto como muchos llamados “profesionales” con títulos universitarios apenas saben escribir, los escucho leer y en serio, es de esperarlos para que terminen un párrafo. ¿Qué podemos esperar de dichos maestros?

No quiero decepcionarte si es que estás buscando un trabajo de maestro de idioma. Para nada es esa mi intención, por el contrario, aunque no seas un maestro titulado puedes llegar a ser un excelente maestro, debes prepararte para dicho trabajo de la misma forma que te prepararías para cualquier otro trabajo. Debes estudiar la gramática que vas a enseñar, prepararte para las preguntas que puedan tener los alumnos y créeme, las tendrán y muchas veces serán varias las preguntas.

Actualmente me desempeño como maestro de español en Taiwán y trato de preparar mi clase para que sea lo más entendible posible, la gramática por muy difícil que parezca debo enseñarla de forma sencilla y que los alumnos la puedan entender, utilizo ejemplos, figuras, ejercicios, juegos, dinámicas, etc. Alguien dirá que eso es para niños, pero no, la mayoría de mis alumnos son adultos y con ellos jugamos, saltamos, dibujamos y muchas cosas más. De hecho, son los adultos los que más preguntas tienen, así que me toca prepararme más, leo libros de gramática, busco ejercicios y ejemplos para poder enseñarles. Los juegos de mesa han resultado muy útiles.

Otra cosa que puedes hacer, es participar en talleres para maestros, no importa cuánta experiencia tengas o lo mucho que sepas, debes mantenerte aprendiendo. Al participar en seminarios, talleres u otras actividades, conocerás a otros maestros y el intercambio de ideas y experiencias en realmente enriquecedor.

En Taiwán no hay muchas actividades como éstas para maestros de español, así que participo junto con mi esposa (quien es maestra profesional de chino, juntos enseñamos español) en talleres para maestros de chino. Lo que hemos aprendido lo aplicamos en nuestras clases. Asistimos a actividades, clases o talleres de cómo mejorar una presentación, cómo tomar notas, teatro, baile, hacer videos y tomar fotos, todo lo que nos pueda dar más ideas para dar una enseñanza de calidad. He ahí la importancia de hablar el idioma.

¿De qué forma te preparas para dar tus clases?