miércoles, 24 de octubre de 2012

Se habla de cambio, pero el dinosaurio sigue ahi.

Son muchas las personas que hablan de hacer cambios, se habla de cambios de conducta, cambios de fuentes y formas de energía, cambios de estrategias, cambios de políticas, cambio de autos, en fin, el cambio está en la mayoría de discursos y artículos como algo bueno, como la búsqueda de mejores condiciones de vida, como parte del crecimiento como personas.

Sin embargo la mayoría de las veces solamente se habla del cambio y no se realiza nada, en vez de hacer solamente se dice. Lo único que han cambiado las personas es el discurso y en algunos casos solamente las palabras pero el discurso se mantiene.

La triste verdad es que la mayoría de personas le temen al cambio, lo novedoso atrae pero asusta. Las personas que nos hablan de cambios en sus discursos panfletarios son los mismos que han estado ahí desde hace muchos años. Los políticos que hablan de cambios tienen varios años ocupando puestos en el estado sin haber dejado un legado digno de tan larga carrera. Los predicadores de cualquier religión hablan de cambios pero se niegan a adaptar sus doctrinas al siglo XXI. Razón tenía Monterroso,  el dinosaurio todavía esta ahí.

Por definición el cambio significa remplazo, permuta o sustitución. Es decir, algo debe ser eliminado o mejorado. Si algo no puede ser mejorado, debe por ende ser desechado por algo mejor. Lo mismo aplica a las personas, debemos mantenernos actualizados, dispuestos a aprender sin importar la edad o la experiencia que tengamos. Si queremos mantenernos vigentes como personas debemos renovar nuestras ideas, pero renovar las ideas también significa que debemos aprender a desaprender.

¿Desaprender? Si, desaprender. Hace varios siglos se creía que la tierra era plana, se desaprendió esta idea y se remplazo por la redondez de la tierra. Cuando el automóvil hacia su aparición en el mundo, algunos decían que el cuerpo humano no estaba hecho para soportar velocidades mayores a 30 ó 40 km por hora, hace unos días Félix Baumgartner rompió la barrera del sonido en caída libre. (Barrera del sonido = 1,234.8 km/h, velocidad de Félix Baumgartner = 1,342 km/h) Si bien utilizó un traje especial, probó que era posible de hacerse.

Cada día hay nueva información, nuevas tecnologías, nuevos mercados se abren, pero si no estamos listos para cambiar, entonces seremos obsoletos. Creemos que por tener muchos años de experiencia seremos apreciados, pero no pensamos que la experiencia si no se acompaña de un poco de innovación se convierte en historia y no en actualidad. Depende de nosotros el querer ser parte de la historia antigua como un museo viviente o ser parte constructora de la historia actual.

En mis años de trabajo he visto mucha gente que no quiso aprender a operar nuevas máquinas,  diciendo “las que tenemos funcionan bien, no veo porque debemos cambiar”. No se trata de si funcionan bien o mal, las nuevas eran más rápidas, más eficientes. Al final las máquinas fueron remplazadas y también las personas.

Seamos humildes para reconocer lo que no sabemos y seamos diligentes para aprender. Humildad no es humillación, es el primer paso para mejorar.
 

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Tu comentario será bienvenido
Agrega tu nombre y nacionalidad al final del mismo