sábado, 22 de noviembre de 2014

Hijos que no estudian lo que quieren sino lo que los padres quieren.

Mi esposa está leyendo un libro escrito por una chica que sus padres obligaron a estudiar Leyes en una de las mejores universidades. La chica era muy buena estudiante, siempre obtenía excelentes calificaciones y su deseo era el de convertirse en escritora y maestra.

Sin embargo, los padres le decían que de escritora o maestra no se ganaba mucho dinero, que lo mejor era que estudiara Leyes porque eso si le iba a dar mucho dinero. Esa sutil motivación se convirtió en una obligación, por lo que la niña estudio Leyes contra su voluntad. Durante todos los años de estudio nunca termino por gustarle la carrera, pero no renunció, se graduó en tiempo normal.

No es de extrañar que nunca haya ejercido la carrera, al terminar sus estudios se dedicó a estudiar lo que ella quería, quería ser una maestra y escritora. Empezó escribiendo mini blogs en Facebook, personas de una editorial leyeron sus historias y ellos mismos la contactaron para ofrecerle publicar su primer libro. Además trabaja como maestra particular.

Esa historia me recuerda a algunas personas que he conocido, especialmente a dos chicas que conocí en mi país con historias similares.

La primera la conocí desde que ella era una pequeña niña, cuando era de aproximadamente once años me contaba que quería estudiar en el extranjero, que su sueño era ser diseñadora de modas. Algunos años después cuando obtuve una beca para estudiar una maestría en Taiwán me volvió a contar de sus sueños, no habían cambiado.

Le comenté que hay diferentes programas de becas para distintos campos y que hablara con sus padres sobre sus sueños. Recuerdo que fue precisamente el padre quien me habló de lo que la niña quería estudiar y le pregunté qué opinaba, me dijo que estudiar diseño de modas no tenía sentido, que eso no le daría dinero, que lo mejor era que ella estudiara medicina porque personas enfermas siempre hay y que eso le iba a dar dinero. Luego de terminar la universidad podría estudiar lo que ella quisiera o aplicar a una beca en el extranjero, pero que en ese momento no se lo permitiría. Luego supe que la madre pensaba igual.

Con el paso de los años, la niña termino la secundaria y como resultado de la “sutil sugerencia” de los padres, entró a la escuela de medicina. Cuando veo sus fotos con sus compañeros de universidad, pasado con esa niña, si aún vive dentro de ella o si sus sueños cambiaron con los años.

El segundo caso es de otra chica, cuando nos conocimos ella ya había terminado la universidad. Me contó que los padres le regañaban incluso en voz alta delante de sus compañeros y amigos cuando sus notas eran menores de noventa. Le decían que esa no era una nota aceptable y que debía esforzarse más o sería castigada. Muchos me dirán que los padres tenían razón, pero la verdad es que ser estudiante tampoco es fácil y a la mayoría se nos olvida lo difícil que fue para nosotros. Es como pretender que todos los meses seamos los “empleados del mes” en nuestros trabajos o seremos castigados.

Cuando terminó la secundaria los padres le dijeron que debía estudiar Contabilidad, porque esa era una buena carrera, de lo contrario no le pagarían los estudios. Estudió Contabilidad. Al entrar a la universidad le dijeron que estudiara Auditoría o no le pagarían los estudios. En este punto pudo estudiar otra cosa y pagarse ella misma la universidad como muchos en mi país, pero decidió obedecer y estudió la carrera de Auditoria. Cabe decir que es una buena profesional hoy en día.

Yo no vengo de una familia adinerada, pero mis padres siempre nos preguntaron a mi hermano y a mi “¿qué quieres estudiar?”. Cada uno escogió lo que quería estudiar y luchamos por ello. He disfrutado estudiando, me agrada mi carrera y todo lo aprendido me ha ayudado a iniciar junto con mi esposa nuestra propia empresa; le agradezco a mis padres por haberme apoyado siempre. Creo que si hubiera estudiado algo que no fuera de mi agrado sino el de ellos, no me sentiría realizado ni feliz conmigo mismo. El estudiar una carrera por agradar a otras personas es como querer ser aceptado por ser alguien que no se es. Engañarse a uno mismo es fácil, el problema es que pasará cuando nos demos cuenta ello.


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