domingo, 11 de septiembre de 2016

Primer latino en ser médico residente en Taiwán. No descendiente de asiáticos.

En esta ocasión no quiero presentar una de mis aventuras en Taiwán, quiero presentar la historia de un amigo guatemalteco que con mucho esfuerzo ha salido adelante y logrado sus metas en estas tierras.

Son muchas las personas que se quejan de lo difícil que es estudiar chino, muchos dicen tener algún amigo que tiene un amigo que lleva varios años estudiando el idioma sin lograr dominarlo completamente. A esas personas les comento que en Guatemala yo conocí a varias personas que llevaban muchos años estudiando inglés y no pasaron de un nivel básico. Así que no es el idioma, es la persona.

Me preguntan varios si es difícil trabajar o relacionarse con los taiwaneses, les respondo que conozco a varios que han escalado dentro de las empresas y son Directores de Mercadeo, Gerentes de Ventas, Gerentes de Producto, etc.

Esta vez les contaré de un amigo médico graduado de la Universidad de San Carlos de Guatemala que vino a Taiwán con una beca para estudiar maestría. Fue durante estos años que empezó un sueño, el de convertirse en el primer latino (no descendente de asiáticos) en hacer una residencia en cirugía general en Taiwán. Su nombre, Iván De León.



¿Fácil? Para nada.

Los exámenes que tuvo que pasar eran en chino, pero como se imaginarán, los términos usados en dicho examen son términos médicos los cuales no nos los enseñan en los cursos de chino que tomamos en la universidad. Por lo que requieren un estudio del idioma a nivel especial.

Al terminar la maestría dispuso estudiar chino especialmente para dichos exámenes. Surgió otro problema, la beca ya había terminado y para poder quedarse en Taiwán debía conseguir un trabajo o ser estudiante para poder tener la visa que le permitiera quedarse. Ni lento ni perezoso aplicó a otra beca y gracias a ella logró estudiar el idioma en forma avanzada.

Debido a que el Título de Médico obtenido en Guatemala no es reconocido por el gobierno taiwanés tuvo primero que validarlo en Estados Unidos como si fuera a trabajar en dicho país. Lo que significa que al mismo tiempo de estar estudiando chino estuvo preparándose para el examen estadounidense. Al terminar el año de chino regresó a Guatemala por aproximadamente tres meses antes de regresar a Taiwán.

Habiendo pasado los exámenes de Estados Unidos, obtuvo la oportunidad de trabajar en un hospital en Taiwán, pero no como residente como era su sueño. Sin embargo, esto le permitió seguir practicando el idioma, conocer mejor el sistema hospitalario, ambientarse al ritmo de trabajo y hacer amigos.

A la vez que trabajada en el hospital, se preparaba para los exámenes, según me contó el tiempo promedio de preparación para cada examen fue de dos meses. Los cuales uno a uno fueron siendo superados. Tanto escrito, entrevista, prácticas.

Le pregunté por lo más difícil que pasó. Me dijo que muchas personas le dijeron que estaba loco, le criticaron, le dijeron que regresara a Guatemala. En el trabajo, algunos pacientes le preguntan de dónde es y algunos dudan de su capacidad como médico. Esto según me dijo le ha pasado poco, pero ha sido con jóvenes, las personas mayores no muestran ningún recelo hacia él. Con los colegas, más de alguno ha creído que la educación en Guatemala no es lo suficientemente buena para que él pueda trabajar en Taiwán. A todo esto, él dice hacer caso omiso y entiende que es normal tener cierto recelo ante una persona extranjera, más de desanimarlo lo ha motivado aún más. La actitud es lo importante.

Le pregunté por algún momento que pudiera mencionar, que fuera uno especial para él. Sonrió por un momento, sacó su billetera y me mostró su identificación como médico residente en Taiwán. Me dijo que el día que le llamaron para decirle que había pasado todos los exámenes y que podía ser médico de cirugía general fue cuando pudo respirar y decir que todo lo pasado en los años anteriores había valido la pena.



¿Cómo lo celebró? Fue a comer sushi, solo, ya que su esposa se encontraba en otra ciudad.

El día de hoy, Iván está casado, su esposa es taiwanesa. Se conocieron en los años de maestría y ella ha sido un gran apoyo en este proyecto, siempre creyó en él y lo animó a seguir adelante. Iván no solo habla chino, también habla taiwanés (el segundo idioma en Taiwán) de forma fluida. Atiende a sus pacientes en ambos idiomas sin ningún problema. De hecho, cuando sus pacientes lo oyen hablar, muchos creen que pertenece a una de las razas aborígenes y lo ven como a un taiwanés más. El idioma le ha ayudado a romper barreras.

Hoy puede trabajar como médico en Guatemala, Estados Unidos y Taiwán. En todo momento expresa que todo lo logrado ha sido gracias a Dios que lo ha guiado y llevado en esta larga jornada.

Le pregunté por su siguiente meta, quiere ser Cirujano Cardiovascular en Taiwán.

La limitación está nuestra propia mente. ¿Cuál es tu meta?



lunes, 11 de abril de 2016

¿Cuáles crees que son los artículos de mayor venta en Taiwán?

Si escuchas el nombre de Taiwán, ¿en qué productos piensas?
La mayoría de las personas pensaran en maquinaria, tecnología, ropa, etc.

Si te preguntan ¿qué artículos o productos son los de más venta en Taiwán?
Nuevamente, muchos pensarían en responder celulares o computadoras.

Sin embargo, la verdad dista mucho de esto. Es cierto que los celulares y computadoras se venden muy bien, son muy convenientes y los precios son accesibles, además de la variedad que existe, cada modelo tiene una gran gama de artículos relacionados, como cables, adaptadores, cubiertas, etc.

Pero ahora quiero hablar de otros artículos que no tienen relación con los anteriores, los cuales se venden en toda época del año. Sin importar la edad de las personas, todos los compran. No hablo de comida ni otro artículo de la canasta básica.

Los artículos de más venta en Taiwán sin importar si es verano, otoño, invierno o primavera son… las sombrillas y las sandalias. Si, así como lo lees. Las sombrillas son algo que no puede faltar en el bolso de las chicas y algunos chicos. Si llueve, es normal usarlas, pero si hace sol, igualmente las usan.

En Asia existe la fobia a que la piel se oscurezca por efecto de recibir sol, no les gusta tener ese bronceado que a los occidentales les atrae tanto. La excusa es porque el exceso de sol puede producir cáncer en la piel, y bajo esta idea no se arriesgan a estar cinco minutos bajo el sol sin usar sombrilla, crema, sombrero, ropa de manga larga, incluso máscara. Y aunque no lo creas, usan todo esto a la vez.

He conocido personas que cuando conducen su auto, utilizan todo lo anterior más guantes. He observado a personas ir a la playa que además de todo lo anterior, van con bufanda para que el sol no les dé en el cuello. Creo que ni en un laboratorio químico se protegen tanto como ellos. De esta razón, se vende una gran variedad de estilos de sombrillas, con estampados y formas divertidas.

En una ocasión fuimos a una excursión con mi esposa y al llegar a nuestro destino en el campo, la chica que nos guiaba antes de bajar del autobús dijo por micrófono “recuerden llevar su chaqueta de manga larga y sombrilla para protegerse del sol”, creo que éramos los únicos que queríamos disfrutar del clima y recibir el sol.

El caso de las sandalias. Me han dicho que, debido al calor, prefieren andar con sandalias para sentirse más frescos. Por lo que es común ver a las personas en las oficinas con sandalias, desde un alto ejecutivo hasta los oficinistas. En la universidad, más de una vez observé a varios profesores en sandalias. A nadie le importaba y parecía de lo más normal.

Para entrar a una casa, es cosa normal quitarse los zapatos y usar sandalias. Costumbre también usada en muchas academias de música o idioma y otras empresas.

Es cosa normal ver a una chica muy bien arreglada ir por la calle con el novio que anda con pantalones cortos y sandalias. Sin calcetines por supuesto.

En invierno usan sandalias porque dicen que no les gusta mojarse los calcetines ni los zapatos. A este momento se pueden preguntar, ¿de qué zapatos hablan si todo el tiempo usan sandalias? Bueno, si usan zapatos cuando la ocasión lo requiere. Cabe mencionar que graduarse no entra en esta categoría. Cuando me gradué de la maestría, vi como muchos taiwaneses llegaron con camiseta, pantalones cortos y sandalias, al fin y al cabo, la toga les cubría casi todo el cuerpo.

Pareciera que los pies es la única parte del cuerpo que no les molesta que adquiera un color oscuro por los efectos del sol, o quizás es porque al estar expuestos durante los días de invierno, se tornan nuevamente de color claro.

Todo esto está basado en observación, si vemos las estadísticas de comercio, veremos cuáles son los verdaderos artículos de más venta.

                        

sábado, 20 de febrero de 2016

Mis primeros y vivarachos 45 años. ¿Loco? quizás si, pero feliz.

He llegado a mis primeros y vivarachos cuarenta y cinco años de edad, parece que fue ayer que apenas tenía cuarenta y cuatro. El tiempo pasa volando muy rápido.

¿Cómo pasé mi cumpleaños?
He recibido saludos desde varias partes del mundo, tanto en inglés, español, chino, japonés, francés, portugués y otros idiomas. Es una bendición el haber conocido a tantas personas de tantas nacionalidades e idiomas diferentes.

En la mañana me puse a orar dándole gracias a Dios por haber llegado a esta edad, por todas las bendiciones recibidas y lo que me ha permitido aprender en la vida. Espero poder compartir con otros lo que he aprendido.

Dando un vistazo al camino recorrido hasta ahora, es interesante el conjunto de experiencias vividas. Veo a un niño que jugaba con los zapatos de su padre pretendido que eran casas para sus soldados de juguete. Veo a ese niño jugando con su perro, corriendo y tirándose al suelo divirtiéndose. Veo al niño pasar la experiencia de vivir un terremoto, con los ojos asustado viendo como todos los adultos gritan y corren. No llega a comprender lo que pasa, está confundido y un poco asustado, no sabe que esa experiencia le dará ayudará a no asustarse de los temblores cuando sea mayor y viva en Taiwán, un país donde tiembla tanto como en Guatemala.

Veo a ese niño perdiendo a su padre a la edad de 10 años, la vida le ha cambiado totalmente. No entiende por qué se fue, no sabe si es justo o no, pero esa experiencia le está marcando el carácter y aún no lo sabe, pero cuando alguno de sus amigos pase por lo mismo, le podrá decir con toda confianza “entiendo lo que sientes”, “puedes seguir adelante con tu vida”, “levántate y sigue adelante”, porque eso es precisamente lo que ha hecho.

Veo a un adolescente enfrentarse a profesores discutiendo sobre el derecho a protestar por lo que cree justo y también cuando no lo considera así. Lo veo diciéndole a una maestra que enseñe más rápido porque no quiere perder el tiempo repitiendo lo mismo. Lo veo haciéndole bromas a sus compañeros de clase.

Veo a ese chico que sabiendo que la mayoría no lleva hojas blancas en su mochila, lleva siempre bastantes y cuando los maestros dicen que hay examen corto, vende las hojas a 5 centavos cuando en las librerías las vendían a 3 por 5. Desde niño ya hacia negocios.

Lo veo en el bachillerato cuando considera que las notas son solo un número que no refleja para nada si eres inteligente, sino que solo dice si el día del examen recuerdas lo escrito en el libro o lo dicho por el profesor, sin importar si sabes para que sirve o como utilizarlo en la vida real. Así que prefiere comprender las cosas y no memorizarlas, algo que le cuesta perder dos materias para luego recuperarlas con excelentes notas sin prácticamente estudiar para el examen.

Lo veo fracasar en el amor, pero siempre sabiendo que la persona ideal llegará un día y que lo está esperando en algún lugar. Después de muchos años ahora ya la ha encontrado y comprende que todo lo anterior fue solo preparación para valorar y amar más a la que hoy es su esposa.

Veo a un joven trabajador que sigue sus sueños y aunque muchos lo llaman loco desde hace varios años, por atreverse a pensar diferente y expresar sus ideas, sigue adelante sabiendo que las metas a largo plazo son las mejores y la satisfacción de cada paso dado hacia dicha meta es mejor que las metas a corto plazo que se trazan varios de sus amigos.

Veo a un hombre enseñando en la iglesia por más de veinte años, con un estilo diferente a los demás, diciéndole a sus alumnos que antes de creer en todo lo que digan los lideres, deben investigar por sí mismos para no dejarse engañar, no ser obedientes ciegamente a lo que digan las personas puestas en autoridad, porque al fin y al cabo son solo humanos y como tales también se equivocan y muchas veces.

Lo veo enseñando que antes de criticar a otras religiones o creencias políticas, lo más importante es el respeto mutuo, no sirve de nada entrar en discusiones que nadie ganará, eso es pérdida de tiempo. Deben respetar y escuchar, entender porque otros tienen un punto de vista diferente. Respetar, aunque no se crea o se piense lo mismo.

Lo veo calladamente estudiando chino, siendo tildado de loco porque en Guatemala no hay donde pueda ser útil, que mejor debería estudiar inglés que es más útil. Pero sabe lo que quiere y se ríe dentro de sí pensando que ellos no saben la meta que tiene en mente. Quiere viajar un día a Taiwán a estudiar una maestría, pero de esto también le llaman loco, ya no es un niño, tiene más de treinta y cinco año y aún no se ha graduado de la universidad ni habla inglés. No importa, él sigue con su sueño.

Lo veo estudiando para su examen de graduación, se reúne con dos amigos y su estilo de estudio es, porque no podría ser de otra manera, diferente a los demás. En lugar de encerrarse a devorar los libros, aislándose del mundo exterior, lo que hacen es reunirse desde las ocho de la mañana, estudiar dos horas, salir a tomar café y regresar a estudiar otras dos horas para luego salir a almorzar a un centro comercial, por la tarde la misma historia. Entre bromas, cafés y restaurantes, estudian por tres semanas. Llegado el día, los tres pasan el examen exitosamente.

Lo veo escribir la tesis de licenciatura al mismo tiempo que inicia sus estudios de inglés, finalmente. Estudia por un año entero antes de tomar el examen TOEFL, necesario para aplicar a una beca en Taiwán para estudiar maestría, no ha perdido ese sueño.

Le llaman loco por querer graduarse a los 38 años, le dicen que no hará nada con eso, que seguirá en lo mismo, pero el mismo mes que se gradúa, ese mismo mes aplica a la maestría. Ha tenido que llenar formularios, escribir aplicaciones, pagar por traducciones y llevar todo a certificar, todo lo ha hecho calladamente, escuchando como lo llaman loco.

Al fin se gradúa, es un ingeniero, pasó el examen de inglés, tiene todos sus documento listos y enviados y está esperando la respuesta, tiene 38 años.

Lo veo llorar de la alegría al recibir la noticia que fue aceptado, aunque no le dan el boleto de avión, eso no importa, después de todas las bendiciones recibidas, sabe que eso también se solucionará, en ningún momento ha dejado de confiar en Dios y darle gracias por cada paso dado en esta carrera.

Llega a Taiwán, con un inglés básico pero dispuesto a seguir luchando. Mejora su inglés al punto que al trabajar en grupo lo escogen para ser el expositor. Ahora el reto es aprender chino, lo poco que aprendió en su país le ha dado una base para seguir.

Lo veo conociendo a una bella mujer de la cual se enamora, le pide a Dios poder quedarse en Taiwán para seguir la relación y a cinco días de tener que dejar la isla, recibe la noticia que fue aceptado en una empresa. Dios ha dado su respuesta como siempre.

Dos años después lo veo casándose, todo lo vivido ha sido una preparación para lo que viene. Juntos inician un proyecto, abren clases de español para taiwaneses. Ya han pasado más de dos años y medio y la empresa sigue creciendo. Han tenido que luchar, esforzarse, sacrificar horas de sueño, pero cada día es una razón más para darle gracias a Dios.

Hoy ese niño, ese joven, ese hombre, ha llegado a 45 años. Hoy los alumnos le han traído pastel, le han cantado en español. El pastel tiene el número veinte y le dicen que puede que sea de 45 pero con corazón de 20. La verdad es que no tenían los números cuatro y cinco en la pastelería. Pero agradeció el comentario.

Ahora a seguir enfrentando nuevos retos, nuevas metas, a seguir disfrutando de este viaje llamado vida, a seguir compartiendo las experiencias, no importa lo que venga, siempre habrá más bendiciones esperando por nosotros si seguimos caminando confiando en Dios y dejando que sea Él quien nos guie.

¡Gracias Dios por estos primeros 45 años de vida!