Maestro de español, psicólogo, consultor de negocios, etc.

Maestro de español, psicólogo, consultor de negocios, etc.


A todos nos ha pasado que un simple “¿Cómo estás?”, puede transformase en una hora de terapia personal. Tenemos la clase planeada y de repente nos vemos en la situación de tener que escuchar las vicisitudes del estudiante.

No hay formación docente que nos prepare para las cosas que vamos a escuchar. Las situaciones pueden ir desde lo más graciosas hasta las más vergonzosas o dolorosas posible.

Quizás esta sea una de las partes más difíciles de ser maestro. Porque no te preguntan si estás preparado, si en verdad tienes la experiencia o el conocimiento de vida para poder aconsejar a alguien, simplemente se presenta la situación sin ningún aviso previo.
 

 
Solo por el hecho de ser maestro, estoy ya hace que te consideren como un guía, un especialista, una especie de gurú que tiene las respuestas a todos los problemas de la vida.

En una ocasión, al hacer esa pregunta a un estudiante, se le llenaron los ojos de agua y empezó a hablar sobre problemas familiares, con sus padres principalmente. Ese día se suponía que la clase sería sobre pasado imperfecto, por lo que lo dejé hablar unos minutos para que se tranquilizara, luego poco a poco le fui guiando para que se expresara nuevamente, pero en español utilizando el pasado imperfecto.

Pero no se quedó allí la cosa, luego empezó a hablar sobre su negocio personal y de los problemas que tenía con algunos empleados. Luego de escucharlo y mostrarle empatía, descubrimos que el problema no era el trabajo, sino que el tiempo que le dedicaba a su familia no era suficiente, y esto le atraía discusiones innecesarias y en su trabajo no mostraba la dedicación que debía.

Planeó un fin de semana de viaje familiar, y al regresar dijo sentirse mucho mejor.


 
Un día al terminar una clase, se me acercó una estudiante y me preguntó si podía hablar conmigo. Le dije que sí y procedí a hacerle la pregunta “¿Estás bien?”. De inmediato se hecho a llorar y entre lagrimas dijo que se sentía mal, deprimida, que había considerado dejarlo todo e irse sin saber a dónde. Le ofrecí un vaso con agua y me senté al otro lado de la mesa, directamente frente a ella.

Después de hablar un poco sobre temas variados para hacer que se relajara, al final salió la verdadera razón de su estado emocional. Su familia vivía en otra ciudad y hacia ya rato que ella no regresaba a verlos, los extrañaba mucho y se sentía culpable de no haber vuelto antes.

Ya más tranquila, se animó a planear un fin de semana de regreso a la casa de sus padres. No volvió a sentirse así después de ese fin de semana.


 
En estos casos el problema fueron las relaciones familiares, pero en otros casos la causa eran problemas de pareja. La verdad es que muchas o la mayoría de las veces es posible que no sepamos qué decir o hacer. Sin embargo, lo que he notado que la mayoría de las personas necesitan, es alguien que los escuché sin juzgarlos previamente.

Aprendamos a escuchar, pero eso nos acercará a nuestros estudiantes y a otras personas.

Saludos desde Taiwán,
Yo soy Fernando.


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