sábado, 8 de septiembre de 2012

Locuras. De las metas a largo plazo y el esfuerzo necesario (2)

Tenemos la ligera tendencia de llamar locura a toda conducta diferente a la normalmente aceptada, al igual que llamamos loco a todo aquel que hace lo que consideramos imposible, sin sentido, sin provecho, contra toda la razón. Sin embargo si miramos la historia vemos que los personajes que contribuyeron al desarrollo de la humanidad fueron “locos” que se atrevieron a hacer las cosas de diferente forma o a hacer cosas diferentes que los demás no han hecho y que no harían.

Una vez un amigo me preguntó que lectura me había impactado más que me haya hecho plantearme nuevas y mayores metas, salir del status quo. Mi respuesta fue sencilla “La Biblia, pero si te parece que esto es muy religioso, lee Juan Salvador Gaviota de Richard Bach”. Para el que le interese, no es un libro muy extenso y lo leerán en un par de horas a lo sumo.

Juan tenía una meta, él ya sabía volar, pero quería realizar algo más que solo volar, quería hacer acrobacias y volar mucho más alto. Quería aprender a hacer cosas nuevas utilizando los fundamentos que ya tenía. Esto lo llevo incluso al exilio de la bandada, donde tuvo que aprender nuevas técnicas de vuelo. Así que también aprendió nuevas cosas.
¿Qué cosas hemos hecho que nos consideraron locos y al final tuvimos razón?
Quisiera compartir algo personal, entré a la universidad siendo muy joven, a los pocos años abandoné la universidad con dos años de cursos ganados. Durante 10 largos años de ausencia me dediqué a trabajar, tiempo durante al cual gracias a Dios, logré dar el pago inicial de mi casa. Mis amigos me decían “compra un auto, compra un auto”, a lo que siempre respondía “no tengo donde parquearlo, ¿para que quiero un auto si del parqueo más cercano a mi casa debo caminar 15 minutos?”. Mi sabio padre siempre me decía “muchos tienen auto pero pocos tienen casa”, también decía “tienen autos bonitos pero en las casas están mal amuebladas”. Hoy tengo una casa y gracias a Dios está bien amueblada, mi padre siempre tuvo buen gusto por los muebles y el espacio que ocupan, mi casa no es muy grande pero tampoco luce amontonada de muebles, no puedo dejar de pensar en mi casa sin pensar en la comodidad que se siente en ella.

¿Otra locura? Regresé a la universidad después de 10 años, con un trabajo de tiempo completo y estudiando solo de noche la carrera de Ingeniería; desde el principio sabía que los 3 años que me hacían falta para terminar los cursos me iban a costar de 5 a 6 años… fueron 6, era de 36 años al terminar el último curso. En la actividad de celebración de la facultad yo era el más viejo o uno de los más viejos, rodeados de jovencitos de 24 a 28 años habíamos unos pocos mayores de 33 años. ¿Cuál fue la actividad? Bueno, consistía en que al momento de iniciar una canción en específico (la canción de batalla de la universidad) y los juegos artificiales (ametralladora en Guatemala) debíamos saltar a una pileta de una profundidad tal que el agua nos llegaba al cuello, éramos más de 100 entre hombres y mujeres.

El trabajo de graduación o tesis me llevo otro año. En Guatemala debemos pasar un examen para poder graduarnos, consiste en que tres ingenieros nos hacen preguntas de cualquier tema relacionado con la carrera, el examen puede ser con los tres ingenieros al mismo tiempo o por separado, usualmente es por separado de acuerdo a sus respectivas agendas. Estudiar para éste examen me llevo otro año. Cuando finalmente obtuve el título de Ingeniero, era yo de 38 años.

Hubo alguien que me dijo que yo iba a graduarme por satisfacción personal porque a mi edad y recién graduado no dejaría el trabajo donde estaba, en donde tenía 15 años de laborar, que haría lo mismo.

Para no hacer muy larga esta historia y poder hablar más sobre esto en otra ocasión, solo diré que hoy tengo 41 años, hace un año fue mi graduación de Maestría en Administración de Negocios, la cual la estudié en Taiwán, en idioma inglés (¿mencioné que estudié inglés cuando tenía 37 años?). Aunque  no hablo chino con fluidez, me defiendo un poco. Tengo un año de trabajar en Taiwán y por ser el único que habla español, soy el responsable de ventas para toda Latino América y he ido en viaje de negocios tres veces este año. Tengo una novia muy linda (Taiwanesa) con quien tenemos planes de iniciar una familia.

¿Loco? Si, me han llamado loco tantas veces que he perdido la cuenta. Pero ahora puedo detenerme un poco, ver hacía atrás y preguntarme ¿Quién era el loco?  Como Juan Salvador Gaviota, en el proceso he conocido a otros locos como yo, he dejado atrás muchas cosas pero el premio ha sido más que satisfactorio.

Hoy tengo nuevas metas, nuevos sueños, nuevas ilusiones. Más locuras.
¿Te han llamado loco por soñar muy alto?

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