domingo, 29 de diciembre de 2013

El día de nuestra boda religiosa o fiesta de boda. Bodas en Taiwán.

El día sábado 20 de Julio de 2013 fue nuestra boda religiosa o como lo llaman en Taiwán, nuestra fiesta de boda. Hoy deseo contar un poco sobre ese día.

Como toda boda, los preparativos son los que más dolores de cabeza dan. Sabíamos que queríamos realizar la boda en Julio, habíamos escogido la fecha y la hora, habíamos pensado cuantas personas invitar y teníamos idea de a quienes invitar.

Lo malo, no sabíamos dónde, por falta de tiempo no habíamos podido buscar el lugar, ni siquiera sabíamos en que ciudad lo haríamos, en la capital Taipéi –donde viven la mayoría de amigos de Yolanda y su familia- o en Hsinchu – la ciudad donde vivimos.

Finalmente decidimos realizar la boda en Hsinchu. Buscamos información y algunas personas nos sugirieron varios lugares. Visitamos el primer lugar, un salón para banquetes de boda pero no nos impactó. Al lado del salón había un hotel y se nos ocurrió entrar a preguntar.

Al solo entrar el lugar nos impactó, pedimos hablar con la persona responsable de eventos y la Gerente del Restaurante nos atendió. Hablamos con ella y nos mostró el restaurante y el bar del hotel, nos comentó que varias parejas habían llegado al hotel anteriormente pero como no parecía un lugar tradicional de bodas, al final habían desistido. Nosotros por el contrario, estábamos encantados con el lugar. Era lo que habíamos pensado desde un inicio, un lugar diferente a lo tradicional, acogedor y con estilo.

La Gerente se alegro de nuestra decisión, nos contó que seríamos la primera pareja en casarse en el hotel. Nos mostraron los menús de comida y bebida, escogimos lo que queríamos, una mezcla de occidente con oriente.  Nos dieron la comida, bebida, servicio, equipos de audio y video, internet, parqueo y todo a un buen precio.

Le dijimos la cantidad aproximada de personas, entre 50 y 60. Y decidimos hacer la boda en el bar del hotel. ¡SI, en el bar del hotel! No mesas redondas, no tres cambios de vestido para la novia. Al contrario, fueron las mesas del bar con sofás y sillas.


De parte del hotel nos recomendaron una empresa de decoraciones, los contactamos y nos atendieron súper bien, por ser recomendados del hotel nos dieron descuento. Escogimos lo que queríamos y ellos se encargaron de colocar la decoración.




¿He mencionado que el hotel está a menos de cinco minutos de nuestra casa? ¡Todo fue mejor de lo que esperábamos!

Asistieron nuestros amigos más cercanos, algunos viajaron desde Taipéi; una amiga que se encontraba trabajando en China, regreso por unos días a Taiwán especialmente para asistir a nuestra boda, de hecho llamó a Yolanda al nomas aterrizar su avión para decirle que asistiría. ¡Eso fue algo más que un simple detalle de su parte!




La amiga que ayudó a que nos conociéramos con Yolanda fue una de los dos maestros de ceremonias, al día siguiente partía de regreso hacia Estados Unidos, pero en lugar de preparar la maleta, decidió estar con nosotros.

De la ciudad de Changhua, donde estuve trabajando por más de año y medio, vinieron amigos de la iglesia donde asistía y una compañera de trabajo, además El pastor de la iglesia vino a casarnos, fue un servicio en chino-mandarín.

Mi se conectó por Skype desde Guatemala a pesar de la diferencia de hora (14 horas) y me acompañaron en ese momento tan especial en mi vida. Los vimos en pantalla gigante, parecía como si en verdad estuvieran en Taiwán. Fue un sueño poder compartir con ellos ese día.


Dos de nuestros mejores amigos fueron los maestros de ceremonias, hubo dinámicas, bromas, presentamos la historia de cómo nos conocimos con fotos, mapas y animaciones en powerpoint, además de música merengue para animar a todos.

Del hotel nos contaron que otra pareja se iba a casar ahí la siguiente semana, dijeron que les dimos suerte. Yo más diría que la bendición de Dios también los alcanzó a ellos.

Y la bendición de Dios no termina, cada día vemos siempre algo nuevo, pero eso ya lo contaré en futuros blogs…


lunes, 2 de septiembre de 2013

Trabajando en Taiwán 9. Comentario sobre la Visa de Trabajo.

Para aquéllos que desean trabajar en Taiwán. El documento que se debe tramitar es la llamada VISA DE TRABAJO. Éste documento permite vivir y trabajar en Taiwán, pagar impuestos, salir y regresar al país, alquilar apartamento, abrir cuenta de banco, etc.

Muchas son las academias de inglés donde ofrecen la visa a sus empleados, para atraer a todos aquellos interesados en vivir en ésta hermosa isla. Las empresas que buscan extranjeros para posiciones de ingeniería y/o ventas, ofrecen también la visa a sus empleados. Sin embargo, como todas las cosas, tiene sus ventajas y desventajas.

Algunas empresas al entrevistar a un solicitante de trabajo, les dicen que no saben cómo tramitar la visa y que si ellos pueden averiguar al respecto. Esto es por así decirlo, una prueba. Si la empresa desea contratar un extranjero está obligada a reportarlo al Ministerio de Trabajo y toda la información se encuentra bien explicada en chino, por lo que es más fácil para la empresa encontrar la información. La prueba consiste en ver la reacción del solicitante y si está dispuesto a investigar por su cuenta. Las empresas buscan candidatos que busquen soluciones e investiguen la información, no aquellos que esperen que las empresas lo hagan y digan todo.

Por otra parte, la visa también significa que la persona puede residir en Taiwán por el tiempo que dure la misma. En caso terminar la relación laboral por una u otra razón, se tiene aproximadamente un mes  para encontrar otro trabajo o se debe salir del país. Por ejemplo, se puede ir a Hong Kong, tramitar visa de turista por noventa días y regresar a Taiwán a buscar empleo.

Algunas empresas prefieren empleados que necesiten visa de trabajo mientras que otras prefieren aquellos que tienen visa de matrimonio (extranjeros casados con taiwaneses).

Las empresas que prefieren empleados con visa de trabajo lo hacen porque se aseguran el poder de negociación con el empleado, saben que la persona necesita la visa y algunas empresas tienden a aprovecharse. Demandan jornadas largas de trabajo, comúnmente sin pago de horas extras. Otras ofrecen un salario menor al que por ley se debe ofrecer a un extranjero, por lo que se firman dos contratos, uno para el ministerio de trabajo con el salario de acuerdo a la ley y otro con el verdadero salario. Si la persona no tiene muchas opciones, aceptará dicho contrato.

Las empresas que prefieren empleados que no necesiten visa, se arriesgan a que la persona renuncie en cualquier momento, pero también saben que esa persona está dispuesta a vivir en Taiwán por un tiempo largo y no corren el riesgo de capacitar al empleado y escuchar que luego debe regresar a su país ya que solamente quería ganar experiencia. No es necesario tramitarles la visa de trabajo y eso representa menos desgaste para la empresa, todo es más ágil y fácil de manejar. Es una relación laboral más pareja entre empleado y empresa.


Ninguna situación es mejor que la otra, solamente son diferentes condiciones. Pero es bueno estar consciente de ellas al momento de buscar trabajo para saber  a qué atenerse.

miércoles, 19 de junio de 2013

¿Chocolate? Lo recibo educadamente. Pero no me gusta.

Tengo entendido que el chocolate es uno de los productos de mayor demanda en el mundo, famoso por su sabor y aroma, por las combinaciones que hacen de él y la presentación de los empaques. Algunos países son reconocidos internacionalmente por la calidad de su chocolate.

El chocolate es utilizado como energético, como afrodisiaco, como obsequio, para romper el hielo en una situación o simplemente para pedir disculpas por algo. En mi familia todos consumen chocolate, recuerdo cuando yo era un niño y mi padre regresaba a casa después de trabajar y de la mochila sacaba chocolates para todos.

Algunas personas que dicen que el chocolate les provoca migraña, pero caen en la tentación de comerlo. He escuchado a personas que dicen que no les gusta el chocolate, pero que lo toleran en alguna de sus presentaciones. Otros no lo comen porque les hace daño debido a problemas de salud.

Sin embargo, hasta la fecha no he conocido a alguien que definitiva y absolutamente no le guste el chocolate. La única persona que conozco así es la persona que veo todos los días en el espejo. Es cierto, NO ME GUSTA EL CHOCOLATE. Nunca me ha gustado.

Siendo un niño, yo veía a todos en casa comer chocolate y como todo niño, también quería participar del festín. Tomaba los chocolates y empezaba a comerlos, sin embargo casi al instante el sabor me resultaba desagradable, debía ir a escupirlo y lavarme la boca. Me daba asco.

Al principio creí que era por determinada marca el problema y traté de comer chocolate de otras marcas, pero con el mismo resultado. Pero no era solo el sabor, el olor me daba nausea y dolor de cabeza, era como si me dieran un golpe en el cráneo y me veía obligado a cubrirme la nariz para protegerme.

Cada vez que iba a un cumpleaños iba con el temor, casi siempre con razón, que el pastel fuera de chocolate, en más de una ocasión termine comiendo solamente pan con refresco en la fiesta. En una ocasión para mi cumpleaños, los compañeros y compañeras de oficina me ofrecieron un pastel, resultó que era precisamente un pastel de chocolate. Un tipo llevándosela de gracioso le dijo a la chica organizadora que mi pastel favorito era el de chocolate, por lo que decidieron comprarlo. Mientras el tipo se caía de la risa en la silla, la chica no sabía dónde poner la cara de vergüenza por haber sido objeto de la broma de ese compañero. Por cierto, ese día no comí pastel en mi propio cumpleaños.

Recuerdo una ocasión que estando en la universidad mientras tomaba una clase a las 6:00 pm sentí un olor totalmente desagradable, sentí asco y dolor de cabeza. Al voltear, en el escritorio cercano al mío había un compañero comiendo un gran chocolate. Al verme se sonrío y me dijo que no había tenido tiempo de cenar. Yo que sabía muy bien que en ocasiones no había tiempo para comer con tal de no perderse una clase, le dije “no hay problema, buen provecho”.  Al darme la vuelta saque mi pañuelo y me cubrí la nariz para no sentir tan fuerte el olor.

Una vez, siendo yo de aproximadamente 30 años, mi madre me ofreció una bebida, al preguntarle que era me dijo “es de cereales, tómatelo”, sin embargo el olor me pareció raro y le dije no me gustaba. Resulto que la bebida tenía cacao, no era el olor clásico de chocolate, sin embargo el olor no me gustó.

- “Sí sabes que no me gusta el chocolate ¿Por qué me das esta bebida?”, le pregunté
-“Para verificar si en verdad no te gusta el chocolate”, me dijo
-“¿O sea que después de todos estos años aún no me crees que no me gusta el chocolate?”
-“Solo quería estar segura”, me dijo con una sonrisa

Cada vez que me regalaban chocolates, educadamente los aceptaba y al llegar a casa se los daba a mi madre. Ahora cuando me regalan chocolates, los sigo aceptando pero se los doy a mi esposa. Incluso cuando voy a otro país, compro chocolates para ella porque sé que le encantan.

He leído que alrededor del 4% de la población no le gusta el chocolate, pero no sé qué porcentaje tendrá la misma aversión que yo hacia el chocolate.

domingo, 9 de junio de 2013

Trabajando en Taiwán 8. La jornada de trabajo y el tiempo extra.

La hora de salida es sagrada para la mayoría de trabajadores, no solo porque indica el momento en que se deja de trabajar sino para otros significa el inicio del tiempo extra, o sea, más dinero.

Los países asiáticos son famosos por sus largas jornadas de trabajo, donde la mayoría de las veces eso no se ve reflejado en más dinero, culturalmente los empleados lo aceptan como algo normal, se quedan trabajando más tiempo del “oficial” para no dar la impresión de haraganes ante los ojos del jefe. Aquí el dar una mala impresión es lo peor que se puede hacer.

Cuando los taiwaneses experimentan lo que es trabajar en países occidentales, regresan contando historias que cinco minutos después de la hora de salida, ellos eran los únicos en la oficina, al escuchar este tipo de conducta muchos se sorprenden o no lo creen.

Todo esto ha creado el mito que en Asia, en este caso Taiwán, se trabajan jornadas de 12 horas o más, lo cual es cierto en algunas empresas. Hubo una empresa que me ofreció trabajo con jornada de 8 am a 8 pm y además me darían celular para que los clientes de Latinoamérica me pudieran llamar a cualquier hora, o sea, disponible las 24 horas.  Cuando les dije que por la diferencia de hora con Latinoamérica no sería necesario trabajar hasta las 8 pm, me dijeron que entonces podría estar de 5 am a 5 pm. Las 12 horas de oficina eran fijas.

Sin embargo es un mito creer que esa es la cultura normal en Taiwán. Quizás sea cierto solamente en las ciudades principales (que no son más de 5 o 6) o en el norte de la isla donde está la ciudad capital.

Vivo en una ciudad pequeña en el centro de la isla, en la empresa donde trabajo se producen máquinas textiles y tenemos clientes en todo el mundo, siendo como la mayoría de empresas en el país, una empresa familiar. En ésta región y hacia el sur del país la hora de salida es tan sagrada como en occidente.

Cinco minutos después de la hora de salida, las luces del área de producción están apagadas y no se ve a nadie en el área. El personal de oficina quizás sale cinco o diez minutos más tarde, pero igual nadie se queda a menos que tenga algo urgente que terminar. Prácticamente siento como si estuviera en Latinoamérica donde todos están listos para salir cinco minutos antes de la hora o antes.

A la hora del almuerzo es la misma historia, cinco minutos antes, muchos inician la rutina de ir a lavarse las manos y esperar tranquilamente que el reloj de las 12 para ir a almorzar.

Le comenté a uno de los supervisores y algunos compañeros de oficina que yo había escuchado historias que en Taiwán se trabajaban jornadas largas y me dijo “¿Por qué alguien se quedaría más tiempo si no le pagan tiempo extra?, nadie haría eso”.  

Otros amigos que trabajan en ciudades sureñas me han contado historias similares, nadie trabaja tiempo extra de gratis, todos sales a la hora oficial que termina la jornada.

Conozco también a un taiwanés que fue a trabajar a una de éstas ciudades, lo escuche comentar que se sorprendió que no tuviera que trabajar después de las seis de la tarde y dijo sentirse aburrido por no tener que trabajar más tarde. Claro que ahora ha cambiado su punto de vista.

¿Son empresas que venden sus productos a nivel internacional? Sí.
Pero no se trabaja tiempo extra a menos que sea remunerado. Aquí se rompió el mito.

domingo, 26 de mayo de 2013

Trabajando en Taiwán 7. Hablando tres idiomas y escuchando cinco.



Nunca he estudiado portugués, he conocido el idioma a través del fútbol, siendo Brasil el equipo de mi predilección en los campeonatos mundiales. Lo más que he llegado a aprender del idioma es debido a una canción de un grupo de rock guatemalteco de los 80s-90s, Alux Nahual, con su canción Joao, la cual grabaron tanto en español y en portugués.

Nunca he estudiado italiano, sin embargo recuerdo que mis primeras palabras en dicho idioma fueron gracias a las películas de El Padrino, las cuales están entre mis favoritas. Y también gracias al fútbol, siendo después de Brasil, el país que ha ganado más copas mundiales.

Trabajo en una empresa taiwanesa de nivel internacional, esto me ha dado la oportunidad de viajar a varios países de Latinoamérica, promoviendo las máquinas que produce la empresa, participando en ferias de maquinaria textil, visitar clientes potenciales y por supuesto conocer lugares y personas interesantes. Comúnmente tenemos visitas de nuestros socios italianos y empresarios de varios países.

En mi diario vivir en la oficina, utilizo español para comunicarme por correo o teléfono con los clientes y representantes en Latinoamérica; inglés con mi supervisor y los compañeros de ventas; chino (aunque aún no lo hablo bien) con los técnicos, el personal de Recursos Humanos y Sistemas. Sin embargo cuando recibo correos de Brasil o Italia, por lo regular me escriben en portugués e italiano.

Hubo una ocasión en que recibí un correo de uno de los socios en Italia, él escribió varios párrafos en italiano y al final me escribe en español “perdona mi mal español”. Yo me dije “¿Cuál español? ¡Todo está en italiano!”

La mayoría de latinos que estamos trabajando en Taiwán hemos pasado por este tipo de experiencias. Ha habido días en que me ha tocado trabajar con los cinco idiomas.

¡Gracias a Dios que soy latino! El idioma español me ha ayudado a trabajar con personas en otros idiomas, que sin haberlos estudiado he logrado comunicarme con ellos, solo Dios sabe cómo.

En una feria de maquinaria textil en Brasil, me hablaban en chino los taiwaneses y chinos; inglés los coreanos, hindús, turcos, ingleses y franceses; español los argentinos, peruanos y bolivianos; portugués los brasileños e italiano los italianos. Fueron cuatro días de cruce de idiomas.

Aquí una fotografía tomada en dicha feria, unos minutos antes que entrara el público, en donde estoy junto a un técnico italiano y socios brasileños.