miércoles, 29 de agosto de 2018

Uso de tarjetas en clase de español

¿Cómo te sentirías si vives en Japón y tomas una clase de alemán, pero todas las tarjetas que usa el maestro tienen la traducción a ruso?

Hace un tiempo estuve tomando clases de japonés, la maestra preparaba todo el material para cada clase junto con ejemplos de uso. Sin embargo, a pesar de que era una clase uno a uno, todo el material estaba en chino, las tarjetas (preparadas a mano), también estaban en chino. Así que me tocaba traducir ambos idiomas, la primera para aprender y la segunda para verificar y aprender un poco de chino a la vez.



El uso de tarjetas para enseñar idiomas es algo básico en una clase. Todo maestro sabe que debe preparar los verbos y demás vocabularios nuevos. De ser posible, se debe incluir ejemplos de cómo usarlos en diferentes contextos, siguiendo alguna estructura.

Sin embargo, son muchos los que caen en el error de prepararlos en otro idioma que no es el de los estudiantes.

En el caso de maestros de español, también se da lo mismo. Muchos tienen la errónea idea de que todos los taiwaneses hablan inglés, no que lo hablan un poco, creen que la mayoría en verdad lo hablan muy bien. Nada más lejos de la verdad. Son muchos los que no lo hablan o no tienen un nivel alto.

Muchas personas cuando vienen a nuestra escuela, además de preguntar por el contenido del curso, el material y el horario, también preguntan si la clase es dictada en inglés, chino o totalmente en español. ¿Sabes por qué? ¡Exacto! Prefieren que la clase no sea en inglés, aunque lo hablen un poco, prefieren aprender español desde chino. De lo contrario, sentirían que es clase de inglés y español.

Esto es algo que se aprende con la experiencia. Hace unos años, en una clase de grupo, una estudiante nos dijo que no hablaba nada inglés y que no iba a entender nada si se le hablaba en dicho idioma. Prefería que enseñáramos desde chino. Fuera o no fuera cierto, tenía toda la razón en pedir que la clase fuera en chino, al fin y al cabo, estamos en Taiwán.

Le explicamos que la clase era en español y chino. Se quedó a clases y estuvo con nosotros por un año hasta que se mudó de ciudad por razones de trabajo. Aunque no lo crean, era la mejor estudiante de su grupo. Hablaba, leía y se expresaba muy bien al final de ese año.

Si no hablas chino, no es problema, no es excusa. Puedes pedirle a tu pareja, amigos o compañeros que te ayuden a escribir la traducción en las tarjetas. Te recomiendo que hagas el intento, aunque sea con el traductor de Google y luego le muestres las tarjetas a la persona que te ayuda, eso demostrará un pequeño esfuerzo de tu parte y será bien apreciado por esa persona. Garantizado.

Hay tarjetas que vienen con el texto en chino e inglés. A dichas tarjetas le puedes agregar cinta adhesiva de colores y escribir en ella la traducción al español. No tienes que pronunciar el chino, lo leerán y les ayudará a entender mejor.

Créeme, tus estudiantes lo apreciarán.






lunes, 19 de febrero de 2018

¡Feliz cumpleaños! ¿Y ahora?

47 años


¡Feliz cumpleaños!
¡Que lo pases de lo mejor!
¡Que cumplas muchos más!
¡Que sigas recibiendo muchas más bendiciones!
 
Estas y más son las frases que he recibido este día. Sí, es mi cumpleaños.
El día de hoy he llegado a 47 años, gracias a Dios. 




La mayoría de personas acostumbra a evaluar su vida, viendo hacía los años pasados y enumerando las cosas que hicieron bien, lo que hicieron mal, lo que no debían haber hecho o que podrían haber hecho mejor.

Para felicitarse a sí mismos se dicen frases como
Fue lo mejor que hice.
Ese año fue mi mejor año.
Fui el mejor de esa competencia o trabajo.
Etc.

Y para lamentarse usan frases como
Nunca debí haber hecho eso.
Fue mi peor trabajo.
Fue la vergüenza más grande de mi vida.
Nunca estuve más decepcionado.
Y muchas otras frases más.


Si volviera a empezar...


Desde hace ya varios años, aún estando en Guatemala, aprendí que no sirve de mucho ver hacía el pasado, solamente para aprender de él y mejorar, pero no para vivir de glorias pasadas o llorar por los fracasos pasados.

De hecho, si tuviera que volver a mis años mozos y tuviera la oportunidad de hacer las cosas de nuevo, las haría igual, sin cambiar nada. Cometería los mismos errores y con más ganas, sabiendo que cada uno de ellos me enseñó algo o me quitó algo o alguien que no me hubiese permitido llegar a donde estoy ahora.



Me volvería a equivocar, pero esta vez lo haría adrede, esperando con ansias la oportunidad que siguió a cada ocasión y que me abrió el camino para llegar hasta aquí.

Hubiera hecho cada travesura otra vez, aun sabiendo el castigo que vendría por ello, las hubiera disfrutado más y me hubiera reído más, ya que cada una de ellas se convirtió en las memorias que me hacen sonreír el día de hoy.

Los fracasos los enfrentaría con una sonrisa, porque al final no fueron tales, sino se convirtieron en las lecciones de vida necesarias para alcanzar los éxitos que les siguieron.

Incluso las pérdidas personales, las enfrentaría con más valor y entereza, porque son las que formaron mi carácter y me ayudaron a mejorar como persona.


Feliz con lo que tengo, con lo que soy


No lamento las cosas que no hice, lo que no vi, lo que no dije. Al contrario, me alegro que así fuera, porque entiendo que cualquier pequeño cambio en mi vida me hubiera llevado a un final diferente y no estaría en este momento donde estoy, con la persona que estoy, con lo que tengo, lo que sé, lo que conozco. Sería todo diferente.


Le agradezco a Dios lo que soy y tengo, me gusta mi vida actual, estoy feliz con la persona que está a mi lado, con las personas que conozco y los lugares visitados.

Alguien bien podría decir que no le gusta su vida actual, bueno, esas son buenas noticias, significa que estás a un paso de empezar a hacer cambios y tener una nueva vida. No importa si es algo grande o pequeño, ya que por muy pequeño que sea ese cambio, al final te llevará por un camino diferente al actual.

Con mi esposa nos gusta hablar de metas y sueños, lo que nos gustaría lograr en este nuevo año. Hoy durante nuestro almuerzo en un restaurante celebrando mi cumpleaños, nos vimos charlando sobre las nuevas metas para este año. Nada del pasado, solo del futuro.


¿Y ahora?

 

Enfrentamos este año 2018 con metas más grandes que el año anterior. El año pasado logramos varias de las que nos habíamos propuesto. Este año se presenta con nuevas oportunidades y retos, los cuales requieren de toda nuestra concentración, dedicación y fuerza.

Dividimos las metas en varios tipos, espiritual, estudio, dinero, personal, salud, trabajo. Cada uno puede decidir su propia clasificación. Nosotros escogimos estas.

Me veo al espejo y sé que no soy un joven de 18 años, pero mi corazón sigue lleno de sueños y metas como si lo fuera o más aún. Cada año tacho de mi lista varias metas logradas y agrego nuevas, este año espero lograr más que el anterior. Es una lista que no acaba y así espero mantenerla.



Son 47 años, mis canas lo delatan, quienes me conocen saben que siempre me he negado a la idea de pintar mi pelo, me gustan mis canas.

Son 47 años, gracias a Dios. Sin El no estaría aquí. Sin El ninguna meta se habría logrado. Sin El nada es posible.

Gracias a mi familia, a mis amigos, especialmente a mi esposa. ¿Cómo no querer a quien lo quiere a uno con todo y defectos?

A todos los que me han felicitado, mil gracias por recordar a este gordito lindo. Su servidor.
Dios los bendiga.








lunes, 22 de enero de 2018

Mi primera vez haciendo una presentación en chino ante más de 150 personas.

El día domingo 14 de enero de este año 2018, ha quedado grabado en mi memoria de forma muy especial. Tuve la oportunidad de hacer mi primera presentación en chino ante unas ciento cincuenta personas, todos profesionales, médicos, ingenieros, periodistas, maestros, maestros de empresas, etc.

Es una organización que se dedica a dar capacitaciones a nivel profesional al público. Los cursos no son baratos, pero puedo decir con toda sinceridad que vale la pena cada centavo invertido en participar.



Cuando se acerca el Año Nuevo Chino, las empresas suelen hacer reuniones especiales para sus empleados, siendo esta una empresa de capacitaciones, lo que hace es ofrecer a las personas que han tomado sus cursos la oportunidad de compartir con los demás sus experiencias y conocimientos.

Todos los asistentes son personas con experiencia y compartir delante de ellos es considerado un honor. Tanto así, que desde hace varios meses anunciaron sobre la reunión y el tema de la misma, indicaron que los interesados en compartir una presentación debían enviar por correo electrónico sus datos, tema específico y una pequeña introducción

Con mi esposa entre broma y broma comentamos la posibilidad de mi participación, a ambos nos parecía casi imposible que me aceptaran. Primero porque son tantos los que desean participar, que la posibilidad de ser seleccionado no es muy grande. Segundo, hay profesionales reconocidos en sus campos y compartir ante ellos no es fácil, muchos se ponen nerviosos. Tercero, siendo todos taiwaneses, se espera que la presentación sea en chino. Hasta el momento tengo experiencia en español e inglés, pero nunca en chino. Solo en clase ante ocho estudiantes, pero no al nivel de esta actividad. De hecho, al principio había pensado hacerlo en inglés.

Pasados dos meses más o menos, anunciaron los participantes. ¡Oh sorpresa! Mi nombre estaba entre los seleccionados. Con mi esposa nos dimos cuenta que el reto ya era inevitable, debía hacer la presentación y debía elegir si hacerlo en inglés, chino o una mezcla de los dos.


Cuando los taiwaneses deben hacer una presentación, es normal que se reúnan una o más veces para practicar. Preparan sus Power Point con anticipación y se dan comentarios entre ellos para ir afinando los detalles.

El tema de la actividad de este año era ELEGIR, cada uno de los participantes desarrolló su presentación en base a este tema central, unos hablaron sobre elegir trabajo, elegir la familia, elegir un estilo de vida, etc., todos temas muy interesantes y que tocaron el corazón de los asistentes. Más de uno derramó una lagrima al escuchar charla tras charla, muy motivadoras todas.

Mi tema se llamó “Como una seria de decisiones me trajeron a Taiwán”. Para ser honesto, empecé a preparar la presentación con dos semanas de anticipación. Tenia la idea, pero no había empezado. Quien parecía más preocupada que yo, era mi esposa.


Tenía razón de estarlo, todos tenían diferentes expectativas sobre mi presentación. Algunos pensaban que hablaría en inglés y estaban preocupados de no entender, otros preguntaban si hablaría español y mi esposa estaría traduciendo. Incluso los maestros de la empresa, preocupados, le encargaron a mi esposa que me ayudara a preparar.

No tengo el hábito de practicar una presentación, solo pienso lo que voy a decir y así salgo al escenario siempre. Sin embargo, esta vez gracias a la sugerencia de mi esposa, empecé a practicar. Sabía que era la oportunidad de evaluar mi nivel chino, si lograba manejar una audiencia de este nivel, si me entenderían lo que quería decir y los chistes que dijera (no puedo evitar hacer chistes al momento de estar dando una charla, me sale natural). En fin, una prueba en todo sentido de la palabra.

Durante una semana y media, mi esposa me ayudó a corregir las diapositivas, no porque estuvieran mal, la idea era reducir el tiempo de la charla. A entender lo que más le interesaría a la audiencia escuchar. Y por supuesto, el chino, juntos decidimos que hablaría en chino y debía aprender varias palabras nuevas, algunas de las cuales no había usado ni escuchado jamás. Para los que no lo sepan, si en chino dices una palabra con diferente entonación, es totalmente otra palabra con significado totalmente diferente.

Un día antes de la presentación aún estaba luchando por pronunciar correctamente algunas palabras. Se nos ocurrió como dinámica inicial, ya que los asistentes muy posiblemente no habían escuchado español nunca, hablaría en español al inicio y mi esposa estaría traduciendo, luego seguiría yo por mi cuenta.

Como cosa normal, estaba un poco nervioso antes de la presentación. Varios se acercaron a preguntarme en qué idioma hablaría, a todos les decía que aún no lo tenía decidido. Quería mantener el suspenso.


Uno tras otro vi pasar a los demás expositores, todos muy buenos, cada uno elevaba más alto el listón. Empecé a sentir la intensidad del reto, pero desde el inicio me puse en las manos de Dios pidiéndole su bendición.

Yo estaba programado a pasar a las tres y cuarto de la tarde. Llegada la hora, me anunciaron y subí al escenario. Tal y como lo habíamos hablado con mi esposa, hicimos la dinámica español-chino. “Si hablo español, solo tres personas me van a entender. Si hablo inglés, quizás la mitad me van a entender. Pero si hablo chino, debido a que no hablo bien, seguro que nadie me va a entender”. Eso rompió el hielo totalmente.

A partir de eso, empecé a hablar en chino con algunas palabras en inglés. Con la primera frase en chino, todos aplaudieron, eso me sorprendió.


Utilizando un lenguaje sencillo, quizás nivel A2, hablé durante unos diez minutos. Todos rieron con los chistes, los sarcasmos, las fotos, en un momento les hice preguntas y repartí unos pequeños premios. Todo salió mejor de lo que esperaban. La frase final la hice en inglés. 

Gracias a Dios a todos les gustó y al terminar, varios de los maestros se acercaron para felicitarme, creo que nunca me habían odio hablar durante tanto tiempo, ni en español ni en chino.

Fue una experiencia increíble que me ha dado confianza a seguir practicando el idioma.

Las oportunidades son para los valientes.
Toma una decisión hoy y tu mañana será totalmente diferente.