jueves, 6 de diciembre de 2012

La historia de cómo conocí a Yolanda

Era la última fiesta de navidad de la maestría, después de un año y medio casi todos los compañeros estábamos reunidos en un restaurante disfrutando de la cena y el respectivo intercambio de regalos. Un amigo había invitado a una amiga suya para la cena, ella estudiaba maestría en otra ciudad y estaba disfrutando ver todo lo que sucedía en dicha reunión.

Ya que ella hablaba un poco de español, nos la presentó al grupo de latinos. Éramos cinco en total, 2 chicas y 3 hombres. Después de un ligero diálogo con nosotros, me dice “tengo una amiga que estudia conmigo, ella habla español y no tiene novio, te la voy a presentar”. Me quede sorprendido ante tal comentario, éramos 3 hombres y a mi fue al único que me quería presentar a su amiga.  Sin darme tiempo a responder mis compañeros latinos respondieron al unísono tal cual si el comentario hubiese sido hacia ellos “¡SI!”.
-¿ahora ustedes responden por mi?
-¡Si! Dijeron todos
-¿no tengo derecho a opinar?
-¡No! Dijeron todos

Entre risas y comentarios, después de conversar un poco sobre su amiga, le dije que le diera mi tarjeta para ponernos en contacto. En Taiwán el intercambio de tarjetas personales es cosa común al momento de conocer a alguien o para seguir en contacto con esa persona. Yo no tenía más que el nombre de la chica que me querían presentar. Era cerca del fin de semestre por lo que supuse que entre trabajos finales y exámenes de fin de curso, llevaría un tiempo conocer a la chica ya que ambos estábamos ocupados con nuestros respectivos estudios. Efectivamente tomó cerca de dos semanas para el primer contacto, vía Facebook. Era ya el mes de Enero.

Estuve viendo las fotos de ella en Facebook y me di cuenta que en verdad era una chica muy linda, que le gustaba montar en bicicleta y viajar. Por medio del chat y mensajes me di cuenta que su nivel de español era muy bueno, su uso de signos de puntuación, acentos y ortografía era mejor que muchos latinos que he conocido.  Eso me dijo otra cosa de ella, le gusta leer. Solo una persona que lee posee esas características. Ya que a mi me gusta leer, eso también me gusto de ella.

Estuvimos chateando por varios días y me pareció una persona con quien se puede tener una conversación interesante. Finalmente decidimos conocernos en persona. Le pregunté su horario para saber que día y hora le sería mejor ya que ella además de estudiar maestría también trabajaba como maestra de inglés. Nos reunimos para cenar en la ciudad donde ella vivía.

Ese día estaba lloviendo. Llegué antes de la hora citada, para poder encontrar el lugar, ella me llamó cuando estaba llegando. Cuando la vi quede sorprendido, era en verdad muy linda, de personalidad amigable, conversación amena, inteligente y hablaba muy bien español. Tengo su imagen grabada en la memoria, llego con un suéter purpura de cuello alto y vi que le gustaba usarlo con las mangas subidas a medio brazo, cinturón negro, pantalón negro y botas altas negras; venía de trabajar por lo que llevaba una mochila negra con todas sus cosas. Toda la cita fue en español, la verdad me sentí mal de no poder hablar en chino con ella, sabía lo incomodo que es hablar un idioma que no es el propio.

Hablamos entre otras cosas de lo que nos gusta, los estudios, su trabajo, mi trabajo en Guatemala. Quedamos en volver a vernos luego de terminar los exámenes finales. Finalmente la acompañe a su moto y espere a que se fuera para ir luego a tomar el bus de regreso a la ciudad donde yo vivía.

Nuestros chats ya no fueron tan esporádicos, se interrumpieron brevemente cuando fui de viaje a otro país de parte del programa de mi maestría. Al regresar seguimos en contacto y nos volvimos a ver. Estuve viajando a su ciudad para verla nuevamente, Juntos salimos de paseo a diferentes lugares, conocí a algunas de sus amigas y conoció a algunos de mis amigos. Todo para conocernos mejor cada vez. Seguíamos chateando cada día, era y sigue siendo especial el preguntar “¿Cómo te fue hoy?”. Aprovechábamos la oportunidad que tuviéramos para vernos. Hablábamos de los planes que cada uno tenía, yo comentaba que me gustaría quedarme en Taiwán pero dependía si encontraba trabajo, de no tenerlo regresaría a Guatemala en ocho meses. Eso me ponía a meditar sobre la posibilidad de ir un paso más adelante con ella. Me gustaba mucho, pero no quería darle la impresión de estar jugando, simplemente no me parecía correcto.

Cuando llegó el día del cariño le dije que quería invitarla a comer, ella me dijo que estaría trabajando todo el día y la hora que estaría libre en la noche, le dije que en la noche sería muy difícil encontrar un restaurante, que debido a  la época, todos estarían llenos. Le dije que nos reuniéramos para almorzar porque a esa hora sería más fácil encontrar un restaurante que no estuviese lleno y me dijo que solo tendría un par de horas entre clases y trabajo, le insistí y acepto. Nos reunimos a almorzar, fuimos a buscar unos libros que ella necesitaba en una librería cerca de su universidad, en ese momento le di un abrazo y de uno de los bolsillos de mi chaqueta saque una manzana, se la ofrecí y le dije “¡Feliz día del cariño!”. Le gustó tanto el detalle que desde ese día la manzana es algo especial entre nosotros. Con el tiempo me comentó que le encantó que ese día yo haya viajado hora y media en bus para ir a verla por tres horas y luego tomar nuevamente bus otra hora y media de regreso. Si, cada vez que iba a verla, ese era el tiempo de viaje que hacía. Ella apreció ese esfuerzo.

El día de mi cumpleaños ella me dijo que me quería invitar a cenar, por lo que viaje nuevamente a su ciudad. Ella había hecho reservación en un restaurante muy bonito, cuando llegamos había una fila de espera, pero como ella había reservado anteriormente no tuvimos que esperar mucho. Luego fuimos dar un paseo en un centro comercial con una gran rueda de Chicago en el último piso. Compramos dos boletos y fue en ese lugar con las luces de la ciudad frente a nosotros y bajo un cielo de estrellas que le pedí que fuera mi novia, su respuesta, “¿estás seguro?”. Yo estoy seguro de lo que siento, dije, pero si necesitas tiempo para pensarlo, piénsalo, sé que no es una respuesta fácil. Cuando salimos del centro comercial me entrego un regalo de cumpleaños, un llavero con una fotografía de ambos que nos habíamos tomado en un paseo anterior.

En la universidad donde yo vivía y estudiaba había una competencia deportiva con una universidad hermana, sabía que a ella le gustaban los deportes (otra cosa me gustaba de ella) y la invité a visitarme para ver un juego de voleibol y ella aceptó la invitación. Ese día la espere al bajar del bus, la lleve a conocer la universidad mientras dábamos tiempo a que empezara el juego. El juego lo ganó mi universidad  y al finalizar dimos un pequeño paseo, le pregunte si había pensado en una respuesta y me dijo que no estaba segura. Seguimos caminando, vi que se acercaban unos amigos (dos hombres y una chica) y tenía que presentarla.  Me di cuenta que debía tomar la iniciativa y le dije,” ¿Te molesta si te presento como mi novia?”. Lo dejo a mi criterio. Al acercarse, ellos saludaron primero con un “¡Hola!”, respondí el saludo y les dije “les presento a mi novia”, ellos repitieron el saludo pero la chica cambio a un formal “mucho gusto de conocerte”. Más tarde en el chat, ella me comentaría lo especial que se sintió al escuchar cuando dije “les presento a mi novia”.

Ese día lo tomamos como el inicio de nuestro noviazgo.

Ya son casi dos años que me dijeron que me querían presentar a una chica, estamos a pocos meses de cumplir dos años juntos. Pero hoy decidí publicar una breve historia de como nos conocimos. Y nuestra historia juntos, se sigue escribiendo... cada día.

lunes, 3 de diciembre de 2012

Empresas Taiwanesas 2. Creciendo...

VIENE DE Empresas Taiwanesas 1
 
Viajando en plan de negocios de parte de la empresa por tierras Latino Americanas, he conocido y conversado con taiwaneses que al igual que yo están viajando por negocios. Lo primero que me preguntan es si no hay nadie que represente a la empresa viajando conmigo, al responderles que soy yo el representante de la empresa, me vuelven a preguntar si algún taiwanés viaja conmigo, mi respuesta es negativa; de hecho ningún taiwanés ha viajado conmigo hasta ahora. Se asombran que viajo solo y me preguntan el porqué no viajo con ningún taiwanés. Primero respondo que en la oficina soy el único que habla español, segundo porque es más económico para la empresa que contratar los servicios de un traductor local y tercero si un latino escucha a un taiwanés explicar que los productos de China y Taiwán son diferentes, no les creen, pero si lo explico yo que soy latino, hay mayor posibilidad que lo crean y lo entiendan. Además que la comunicación con los clientes es mejor al hablar el mismo idioma y compartir la cultura latina. Aunque cada país tiene sus propias particularidades que para el taiwanés son difíciles más no imposibles de comprender.

Han sido esas personas que he conocido en exhibiciones internacionales, en aeropuertos, aviones, autobuses, restaurantes, incluso en parques; quienes me han comentado que no muchas empresas taiwanesas deciden contratar extranjeros y darles la confianza de representar solos a la empresa en el extranjero, más de uno expresa que la empresa donde trabajo está haciendo algo diferente a la mayoría, unos me han dicho que sus empresas jamás lo harían, otros consideran que es un paso difícil de tomar, algunos otros esperan que sus empresas sigan el mismo camino para poder crecer en el mercado internacional y global.

Incluso dentro de la misma empresa donde trabajo, existen algunas personas que piensan que la empresa no debería trabajar con extranjeros, que la empresa tiene empleados taiwaneses con años de experiencia más que suficientes en el mercado y con conocimiento del producto. Debo comentar en este punto que lo mismo sucede con las empresas en Latino América, creemos que no deberían contratar extranjeros que en dado momento son mano de obra más cara, que tenemos personal altamente capacitado. Eso me recuerda cuando trabajaba en Guatemala, la empresa pasó por varios cambios, de empresa estatal pasó a ser propiedad de un grupo de accionistas que a su vez al final la vendieron a un empresario mexicano, no diré el nombre, pero diré que es uno de los hombres más ricos del mundo, turnándose el primer lugar con Bill Gates algunos años. Cuando esto sucedió, la empresa empezó a llenar los mandos altos y medio-altos con personal mexicano, nos pareció que la gente que tenía muchos años de experiencia fue ignorada, muchos fueron despedidos. Sin embargo estos mismos empleados a pesar de toda su experiencia no pudieron en todos esos años llevar a la empresa al nivel que alcanzó posteriormente en poco tiempo. Es el mismo caso de Taiwán, es la segunda vez que soy testigo del mismo proceso de incluir extranjeros en la empresa, con diferente empresa, diferentes culturas, diferentes personas.

Los pasos a dar dentro de una empresa tradicional no son fáciles, primero se debe reconocer que se tiene un problema, el creer que las cosas deben hacerse siempre de la misma forma es el primer error, soy un creyente en la mejora continua, no creo que algo sea 100% perfecto, sino que siempre hay espacio para mejorar, quizás no ahora, pero siempre se podrá hacer con nuevas tecnologías, nuevas ideas. Si las empresas en general están llenas de tradiciones, las empresas familiares lo están aún más. Muchos dueños de empresas han enviado a sus hijos a estudiar en el extranjero y es ese contacto con el mundo exterior el que les da la visión de nuevas ideas y estrategias de trabajo.

En una empresa familiar tradicional, el más joven no puede ser jefe del más viejo, si el puesto que tiene es más alto, está obligado a escuchar lo que dice el mayor aunque el puesto oficial sea inferior. Cuando el dueño fallece y el hijo se hace cargo de la empresa, el tío que ocupe el puesto de Vicepresidente de la empresa tendrá en cierto momento más autoridad que el Presidente, por la diferencia de edad y experiencia. Si no lo hace, los mismos empleados lo juzgarán como una persona irrespetuosa.

CONTINUARÁ en Empresas Taiwanesas 3

martes, 27 de noviembre de 2012

Estudiantes en Taiwán. Oportunidad para las empresas Latinas.

Muchos son los gobiernos que buscan hacer negocios con Taiwán, invierten tiempo y recursos en formar un grupo “idóneo” de asesores para sentarse a la mesa de negociaciones con empresarios taiwaneses y cuando llegan se dan cuenta que tienen diferentes puntos de vista, que la forma de hacer negocios no es la misma, que la velocidad de decisión no es igual, que los temas de interés son diferentes. Todo el proceso puede llevar años durante los cuales los gobiernos se cambian y muchas veces se vuelve a empezar. Más de una vez alguien cede en varios puntos porque se avecina el cambio de gobierno y tiene poco tiempo para cerrar un trato.

Estos gobiernos parecen no tomar en cuenta a los “ciudadanos” que tienen en Taiwán estudiando el idioma, licenciatura, maestría o doctorado. Personas que por la experiencia de vivir en el país, conocen mejor la cultura, tiene una visión diferente que aquellos que forman parte del grupo de asesores. Son mano de obra no tomada en cuenta. Personas que podrían ayudar a contactar empresas, inversores, asociaciones. Personas que podrían dar servicio de traducción en la mesa de negociaciones y ayudar a mejorar las relaciones entre ambas partes. Hay muchos expatriados que estarían gustosos de colaborar con sus gobiernos, o mejor dicho, con su país para fortalecimiento de las relaciones entre ambos países. Orgullosos de contribuir en el proceso.

¿Será que en verdad ha sido ignorada esta oferta de mano de obra por parte de los gobiernos? La respuesta es tanto afirmativa como negativa a la vez. Muchos vienen a Taiwán buscando una capacitación especial, buscando entrar en contacto con otras culturas, para aprender el idioma (que no es lo mismo que cultura). Algunos vienen con la firme intención de buscar oportunidades de trabajo en el extranjero al terminar sus estudios, otros por el contrario, desean regresar a sus países y aprovechar la capacitación recibida.

Lastimosamente no se da un seguimiento a las personas que vienen a Taiwán, se promueven las becas, se habla de la cooperación que existe entre países, se llenan reportes de los acuerdos firmados y se habla de la cantidad de personas que son beneficiadas año con año con las becas, pero antes de salir de sus países y durante el tiempo que están en Taiwán no son contactados por las empresas para que al mismo tiempo que se capacitan y conocen la cultura, puedan ser esos enlaces que tanto se necesitan. Si bien es cierto, están solo unos pocos años en Taiwán, también es cierto que cada vez vienen nuevas personas que pueden ocupar el puesto de enlace. De igual forma los que regresan, llevan el conocimiento del idioma, de la cultura, quienes pueden ser esos asesores que tanto buscan las empresas, quienes al regresar buscan oportunidades pero lastimosamente caen en un anonimato no porque no quieran trabajar, sino porque nadie sabe que siquiera estuvieron por estas tierras ni que han regresado, es como si nunca hubieran salido de sus países.

Algunos critican que los que vienen solo deben estudiar y nada más, sin mayor preocupación. Si tan solo supieran esas personas que critican que precisamente para no perder la beca, esos mismos estudiantes deben mantener cierto promedio ya que de lo contrario son sancionados o expulsados de la universidad. En un país donde la competitividad académica es bastante alta, el mantener un promedio no es para nada fácil. Si bien es cierto que no todo es solo estudio, también es cierto que se pasan noches enteras sin dormir, semanas de no comer bien, pasando prácticamente el día entero trabajando en los proyectos de la universidad y muchos de esos proyectos son en idioma mandarín. Aquí no vale el apellido ni la cara, si no estudias, te vas. Si estudias, te quedas. Así de simple.

Ojala que en el futuro se abran oportunidades para los que vienen, los que se quedan y los que regresan. Muchos hemos buscado nuestro futuro aquí, unos en empresas taiwanesas otros creando sus propias empresas. Igual los que regresan, pueden colaborar con las empresas locales.

martes, 20 de noviembre de 2012

Las Princesas de Taiwán

En Taiwán existen las princesas, no como las de los cuentos de hadas, tampoco son parte de la realeza, nada que ver con Lady Di o las de Mónaco ni mucho menos. El término “princesa” no se refiere a un estatus social, es aplicado a una enfermedad mental por así decirlo, mejor conocida como “síndrome de princesa”. Lo de enfermedad mental lo menciono no por discriminación, sino porque esa es la forma como mis compañeros de trabajo y otros taiwaneses lo han descrito.

Se considera generalmente que las chicas que padecen de este síndrome es por causa de los padres, en un programa de televisión mencionaron que cuando los padres tiene una sola hija, tratan de complacerle todos sus caprichos. Le compran la ropa más cara, los juguetes más caros, cuando crecen le dan regalos costosos, no las dejan hacer nada en la casa como cocinar, limpiar ya que son sus princesas, las cuales no quieren que se ensucien. Además nunca aprenden a manejar auto, mucho menos motocicleta, scooter o bicicleta ya que a ellas siempre las llevan a todas partes y luego llegan por ellas para llevarlas a casa o a otro lugar.

Les gusta rodearse de otras princesas, miran a las demás personas como inferiores, creen que todos existen para complacer sus deseos y les gusta rodearse de chicos que las traten como tales. Especialmente de aquellos que tienen el suficiente dinero para complacerles. Cuando quieren ir a alguna parte, llaman a uno de sus amigos para que las lleve, las espere o regrese por ellas más tarde. Los padres se ensañan con aquellos que osen hacerles un desaire a sus princesas, no les pueden decir NO, deben cumplir sus deseos. Algunos chicos las ven como una palanca para ser populares también. El salir con ellas significa que se tiene el suficiente dinero y la condición social para satisfacer a una princesa.

Hablando con compañeros y compañeras de trabajo, cuentan que aunque en todo Taiwán es posible encontrar a estas princesas, es mayor la cantidad en Taipéi, lo cual tiene razón de ser, ya que es la ciudad capital. Una compañera me comentó que el problema de educar de esa forma a las hijas es que el sueño de princesa se termina al momento de casarse debido a que la tradición en Taiwán es que la novia pasa a formar parte de la familia del esposo, dejando la casa paterna, entonces pierde la protección que tenía y enfrenta la realidad.

Otros comentan que las princesas difícilmente se casan, ya que son tan exigentes que no les es fácil encontrar a alguien que llene sus expectativas o que les aguante el modo por mucho tiempo. Con el paso de los años se ven obligadas a cambiar y en ocasiones enfrentan problemas de baja autoestima al no entender porque les es difícil encontrar un buen esposo. Otras se conforman con ser la 小三 (xiaosan) de alguien, ésta es la forma en que se le llama al amante de una pareja. De hecho algunos las buscan solo por eso, sin compromisos reales.

Existen niveles, por así decirlo, de princesas. Por ejemplo, en el sistema de chat más popular en Taiwán, el BBS, una chica se mudó de Taipéi a otra ciudad y preguntó dónde podía tomar el autobús que la llevara desde su casa a cierto punto, ya que ella no sabía manejar auto, moto ni bicicleta. Fue una lluvia de comentarios lo que recibió la chica, no muy agradables por cierto. Para que lo entiendas mejor, en Taiwán si no manejas aunque sea bicicleta estás perdido. Manejar moto o scooter es lo más conveniente en este país. Para dejarlo más claro, según estadísticas del año 2011, hay más de 85 motos o scooters por cada 100 habitantes. Aquí puedes ver a personas de más de 70 años manejando en la ciudad.

Ahora que lo pienso, cuando estaba estudiando había un grupo de chicas a quienes los demás taiwaneses llamaban las princesas. Me parece que efectivamente tenían algunos rasgos de ese síndrome. Cada país tiene sus propias princesas y una forma de llamarlas. En Guatemala hablando en buen chapín les diríamos “patojas caqueras”.

jueves, 15 de noviembre de 2012

Empresas Taiwanesas 1. Creciendo a nivel regional-internacional-global.

Taiwán es un país altamente comercial, con muchas empresas compitiendo hoy en día a nivel global, internacional y regional. Sin embargo son muchas más las empresas que buscan salir de la isla para incursionar en el mercado exterior.

Es sabido por muchos que la mayoría de medianas empresas en Taiwán son empresas familiares, las cuales están siendo administradas por la segunda o tercera generación y tienen el mercado internacional en la mira. Son personas muy emprendedoras, con alto nivel académico, motivadas. Sin embargo tienen el problema de poco o total desconocimiento de la cultura tanto general como de negocios en otros países. La mayoría de empresas incluso no cuentan con personal calificado para hablar otros idiomas. No me interpreten mal, el taiwanés estudia inglés desde edad muy temprana, sin embargo la mayoría puede leerlo y escribirlo pero no hablarlo con fluidez. En este punto muchos considerarán que este dato es erróneo debido que en la ciudad de Taipéi existe una buena cantidad de mano de obra altamente calificada con fluidez en más de dos idiomas. Sin embargo muchos olvidan que Taiwán es mucho más que Taipéi.

Muchas de las grandes empresas tienen oficinas en Taipéi y la planta de producción en otra ciudad ó en China. Pero igual de muchas son las empresas que siguen teniendo oficina y planta en otras ciudades de Taiwán. Por ejemplo la empresa donde estoy trabajando actualmente. La cual está siendo administrada por la segunda generación y buscando pasar de internacional a global.

Los intentos de las empresas con aspiraciones de crecer son innumerables, debido a las diferencias de cultura y la desconfianza natural del caso, prefieren contratar taiwaneses que hablen si no bien por lo menos que se defiendan en el idioma del país de destino. Otros con hablar inglés se conforman creyendo que en todo país debe haber gente que hable inglés en especial si se trata de empresarios deseosos de cooperar con empresas extranjeras, de más está decir que no todos hablan inglés en otros países como lo creen ellos. Otros a sabiendas de esto, buscan trabajar con traductores locales, taiwaneses viviendo en esos países no locales que hablen chino, en un intento de agilizar la comunicación. Es grande la cantidad de empresas que siguen estos patrones y porque no decirlo, han tenido algún éxito en mayor o menor grado.

A pesar de lo comúnmente pensado por algunos, las empresas que contratan extranjeros no son muchas en comparación con las que no lo hacen. Existen varios factores para esta conducta. La diferencia cultural, existe una desconfianza hacia el extranjero en cuanto a su nivel de responsabilidad o grado de compromiso con la empresa. Siendo Taiwán un país con una gran influencia Japonesa, se valora mucho que una persona permanezca en la misma empresa por muchos años. Sin embargo a diferencia del taiwanés, la mayoría de extranjeros buscan solamente obtener la experiencia laboral suficiente para agregarla al currículo cuando regresen a sus países. El extranjero promedio dice querer trabajar por lo menos dos años y luego regresar a su país de origen. Si buscas trabajo en Taiwán te sugiero responder por lo menos cinco años cuando te lo pregunten durante una entrevista de trabajo.

Es debido a esta idea de falta de compromiso con la empresa que las plazas ofrecidas a extranjeros son en general sin personal a su cargo. He conocido algunos extranjeros que en efecto tiene personal bajo su mando, pero debo mencionar también que son extranjeros cuyo cónyuge es taiwanés, son trasladados a Taiwán por parte de la oficina principal radicada en otro país, tiene una carrera profesional hecha con un nombre propio bien establecido por lo que la misma empresa los ha buscado, ó poseen una competencia laboral especial. 


CONTINUARÁ en Empresas Taiwanesas 2.