domingo, 31 de mayo de 2015

¿Te asusta el hablar en público?


¿Te asusta el hablar en público? 
¿Te sientes cómodo hablando en público? 

Durante mis años de estudio he conocido a personas que sufren al hablar en público o que simplemente no les gusta. No me refiero a estudiantes de escuela primaria. No, me refiero a estudiantes de Universidad o Maestría, personas que ya tienen un nivel y experiencia de trabajo. 

Recuerdo el día de mi graduación de Universidad, un chico al estar dando su discurso rompió en llanto. Esto puede parecer muy conmovedor, sin embargo desde otro punto de vista, es un tipo adulto que se está graduando de Universidad, no de Secundaria. Se esperaría un poco más de madurez en dicho evento, que se comportara como todo el profesional que se supone es. A otros no se les escuchaba nada, otros tartamudeaban tanto que se escuchaba pero no se entendía.

De la misma forma recuerdo a varios de mis compañeros de Maestría en Taiwán, quienes cuando les tocaba hacer una presentación, apenas se les podía escuchar la voz. Otros, se notaba que memorizaban sus discursos, mantenían la vista fija a un punto y parecían robots repitiendo una grabación. Si se llegaban a equivocar en un punto, rebobinaban y volvían a empezar desde un poco antes de donde se equivocaban.

Había otros que lo que hacían era leer completamente las diapositivas (lo cual indica que las mismas estaban mal hechas). Otros daban la espalda a los oyentes y daban su presentación viendo hacia la pantalla. Y se suponía que todos los que estábamos en dicho programa teníamos por lo menos dos años o más de experiencia laboral.

Reconozco que no todos tienen la habilidad para hablar en público, sin embargo se espera que aquellos que son profesionales lo hagan un poco mejor que los estudiantes de secundaria o primaria. Por eso se aconseja practicar y practicar.

Digo todo lo anterior porque en una ocasión junto con mi esposa fuimos a una exposición de trabajos de electrónica de estudiantes de escuela primaria y secundaria. Debo decir que fue muy interesante la actividad.

Pasamos por los diferentes stands observando los trabajos que habían preparado los estudiantes, algunos eran interactivos y otros eran para mostrar los resultados de sus experimentos. Pero lo que más nos impacto fue la facilidad con que los estudiantes explicaban lo que habían preparado.

Éramos dos adultos delante de un grupo de niños o adolescentes en algunos casos y no se inmutaron para nada. Tenían una facilidad de palabra impresionante, explicaron de una forma tan clara que no he visto en muchos adultos. Nos permitieron hacerles preguntas y las contestaban sin cortarse o dudar en sus respuestas. En algunas ocasiones lo verificaban con sus notas y nos mostraban las estadísticas a la vez que nos las explicaban.

Recuerdo que le dije a mi esposa “estos chicos hablan mejor que muchos de mis compañeros de Universidad o Maestría”. Ella tenía la misma impresión en cuanto a sus compañeros.

Me pregunto si al crecer algunas personas van perdiendo esa habilidad de hablar y expresarse. O nunca lo han cultivado, puede ser. Algunos hemos tenido que aprender, otros nacen con esta habilidad.
 
En fin, lo refrescante fue saber que las nuevas generaciones tienen en sus filas a personas que no le temen a expresarse en público, pueden comunicarse con sus mayores y al crecer lo harán con los más jóvenes. 

Ellos son la esperanza que la educación necesita, personas que puedan explicar temas complicados de forma amena, sencilla, clara y precisa.




viernes, 22 de mayo de 2015

Despedido por negarse a participar en reuniones entre la empresa y un partido político.

En todo trabajo tenemos que cumplir ciertas normas y reglas dictadas por la empresa, es normal y todos lo entendemos. Entre las normas puede estar el uso de uniforme, la forma de dirigirse a los clientes, cierta etiqueta dentro de las instalaciones, un sinfín de lo permitido y lo no permitido.

Si el puesto tiene relación con Mercadeo, puede que parte de nuestros deberes sean participar en cierto tipo de actividades en horarios de fin de semana. Quizás para puestos de confianza, se requiera que representemos a la empresa en reuniones con socios o clientes potenciales.

Entendemos que todos tenemos un trabajo que cuidar, que hay ciertos deberes que se deben cumplir, es parte del trabajo representar a la empresa y proteger los intereses de la misma. Entiéndase como lealtad laboral. Hasta aquí todos estamos de acuerdo.

¿Qué te parecería si la empresa les dice a los empleados que deben apoyar a determinado equipo deportivo, grupo religioso o partido político? ¿Aceptarías?

He sabido de un caso en Latinoamérica donde a un empleado se le indicó que debía asistir a una reunión de trabajo. Dicho empleado ya había acompañado a su jefe a este tipo de reuniones e incluso había asistido en representación del mismo a otras reuniones.

Sin embargo en cierta ocasión la reunión no se trataba de trabajo, era con un partido político donde se planteaba el apoyo al partido de parte de la empresa. Es año electoral y los partidos buscan el apoyo empresarial, lo hablado dentro de las reuniones es algo que solamente los asistentes saben con certeza.

Acostumbrado a reunirse con socios, clientes o futuros clientes, el empleado en cuestión no quiso verse involucrado en política, no por tratarse de determinado partido, sino porque eso no tenía relación alguna con su trabajo. Por lo que decidió hablar con su jefe al respecto. Le expresó que él estaba dispuesto a trabajar pero no deseaba participar en reuniones con ningún partido político, que eso estaba fuera de sus funciones.

¿La reacción del jefe? Este se molestó tanto que directamente le dijo que entonces él no tenía un lugar dentro de la empresa, lo despidió a pesar de tener varios años trabajando juntos, además de insultarlo. Pero no lo hizo de frente, sino todo fue por teléfono, dicho jefe no acostumbra expresarse frente a frente.

Pasado un tiempo esta persona cuando ve a su antiguo jefe lo saluda amablemente, sin tenerle ningún rencor. Me parece que su actitud es loable, incluso compresible, ya que es mejor estar fuera de una empresa que se acerca demasiado a los políticos, especialmente en épocas electorales.

A mi parecer, tampoco me gustaría que la empresa me obligara a participar en reuniones con partidos políticos, no considero que sea parte de mis obligaciones. La política partidaria no debería ser parte de la cultura empresarial.

Quizás estoy equivocado, quizás no. Pero considero que el trabajo y la política no deben mezclarse. O al menos, el patrono no puede exigirles a sus empleados que deban apoyar a determinado partido o asistir a dichas reuniones. Si el patrono quiere apoyar o participar, debe hacerlo por su propia cuenta sin comprometer a sus empleados. En un momento dado que pueda haber un escándalo, el patrono podría tranquilamente lavarse las manos indicando que quienes participaron en todas las reuniones fueron sus empleados.

En estos momentos en mi país se han destapado muchos escándalos por corrupción entre empleados del estado y grupos de empresarios. Entendamos que muchos de esos problemas vienen desde las campañas electorales donde puede que se realicen acuerdos entre ambas partes.

Invito a que después de esta lectura compartas tus opiniones o experiencias al respecto.

domingo, 17 de mayo de 2015

Trabajando en Taiwán 10. Contrato de trabajo, salario mínimo.

No importa el país donde vivamos, una de las primeras interrogantes que nos hacemos al buscar trabajo es cuánto podemos ganar o cuánto podemos pedir de sueldo. Esto es clave para nuestras aspiraciones laborales.

En Taiwán es lo mismo, los extranjeros recién graduados (de Universidad, Maestría o Doctorado) o los recién llegados a la isla con aspiraciones laborales en una empresa (es decir, no incluyendo los maestros de idiomas, estos tienen diferente trato), se preguntan sobre el salario que ofrecen las empresas y cuánto es lo máximo que pueden solicitar para ser tomados en cuenta como candidatos a un empleo.

Las empresas deben presentar documentación ante el Ministerio de Trabajo para informar que están contratando a un extranjero. Dicho trámite es parte de solicitar la visa de trabajo para el nuevo empleado. Como parte de la documentación se debe presentar el contrato firmado por ambas partes y en dicho contrato se indica el salario acordado entre la empresa y el empleado.

La cantidad indicada en dicho contrato puede y no puede ser la acordada realmente. ¿Por qué? Bueno, la razón es que existe una cantidad mínima que debe reportarse según la ley para los empleados extranjeros de cuello blanco, alrededor de NT 48,000 (USD 1,600). Entrar aquí para mayor información

Este salario es solo para el contrato presentado ante el Ministerio de Trabajo, mientras que entre patrono y empleado se puede haber negociado una cantidad menor. En dado caso se firma otro contrato entre ambas partes con la cantidad real, contrato que no se presenta ante el Ministerio de Trabajo.

Algunas empresas que no están ubicadas en las grandes ciudades ofrecen salarios más bajos, dando como motivo que en ciudades no tan grandes los gastos son menores, todo es más barato y por ende no se necesita tanto dinero como en la capital o ciudades grandes para vivir.

Una vez una empresa ubicada en la capital me ofreció pagarme NT 30,000 (USD 1,000), horario de 10-12 horas al día, con la promesa que al año estaría ganando NT 45,000. Además que con el bono de Año de Nuevo Chino estaría redondeando lo mínimo que indica la ley. Claramente no acepte el trato.

Otra empresa cuyo Director de Mercadeo era de nacionalidad española al preguntarme sobre mis aspiraciones laborales, le respondí que lo mínimo por ley, a lo que me respondió que no había ningún monto mínimo y que todo era negociado entre nosotros. Le comenté sobre el dato en Internet, pero decidí no entrar en mayor polémica.

Si bien el salario no parece atractivo a simple vista, se debe tomar en cuenta que los impuestos son mucho menores que en la mayoría de países occidentales, el costo de vida no es tan alto (salvo los alquileres, pero eso puede ser otro tema para otro blog), aún con los problemas propios de cada país la seguridad es mucho mejor que en occidente, la calidad de vida es buena, se puede ahorrar, viajar, etc.

Claro está que muchos son los que con empleos de cuello blanco obtienen ingresos que sobrepasan al salario mínimo. Cada uno de nosotros ha tenido diferentes experiencias respecto al contrato, horario, salario y prestaciones. Por lo que la información anterior deberá ser tomada como referencia y ejemplo. Animo a otros extranjeros a compartir sus propias experiencias para enriquecer esta información y ayudar a otros a tener una mejor idea de la vida laboral en Taiwán.